El granizo y el viento arrasan las cosechas en la Noguera y el Segrià
El trabajo de todo un año se fue a pique en menos de media hora por culpa de la impresionante tormenta de viento, agua y pedrisco que el viernes por la tarde descargó en amplias zonas de las comarcas leridanas del Segrià y la Noguera, donde las cosechas de una veintena de municipios quedaron completamente arrasadas. El fuerte aguacero (en algunos puntos cayeron 47 litros en 20 minutos) también provocó inundaciones en los bajos de muchos edificios y cortes de suministro eléctrico. Aunque la evalucación de pérdidas no podrá empezar hasta mañana, se presume que serán muy importantes. Algunos ayuntamientos piensan reclamar ayudas a las administraciones para paliar los daños. Por suerte, la mayoría de los agricultores habían contratado recientemente pólizas de seguro contra estas adversidades y podrán recuperar una parte de la producción asegurada. La tormenta se formó en la zona de Mequinenza, en Zaragoza, y avanzó con fuerza hacia el Segre. La combinación de agua, granizo y rachas de viento huracanado de más de 100 kilómetros por hora provocó daños irreparables en la fruta, cereales, forrajes, viñedos y hortalizas de esa veintena de poblaciones. Muchos payeses afirmaron que no recuerdan una tormenta tan virulenta en esta época. La tormenta también se cebó en el arbolado, y el pedrisco rompió muchas ramas, lo que mermará su rendimiento en próximas campañas.


























































