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Muere en Utrera el rumbero Bambino

En la tarde de ayer falleció en su Utrera (Sevilla) natal el cantante Miguel Vargas Jiménez, alias Bambino. Desde hace unos años el artista, que tenía 59 años, vivía retirado y estaba sometido a dolorosos tratamientos contra el cáncer, que habían acabado con su voz. Eso le impidió, por ejemplo, aceptar la invitación para grabar con la cantante Amparanoia, gran admiradora de su arte, que suele interpretar en directo algunos de sus éxitos.En el club de fans de Bambino figuran también cineastas como Pedro Almodóvar, pintores como Pablo Sycet y abundantes periodistas y radiofonistas. Fue precisamente José Antonio Abellán, el director de La jungla, quien rescató buena parte de su legado en un espléndido doble disco publicado el pasado otoño, Canciones del amor prohibido.

Bambino, nacido en 1943, llegó a los tablaos madrileños (triunfó en El Duende, propiedad de Pastora Imperio) a principios de los años sesenta y demostró tener un estilo único e intenso: dramatizaba canciones hispanoamericanas y temas creados a su medida por un equipo que incluía a Alfonso Santiesteban, Ruiz Venegas y Salvador Távora. Entre los músicos que le acompañaban en los estudios del sello Columbia estaban guitarristas como Paco de Lucía y Paco Cepero.

Desamores y traiciones

Los grandes éxitos de Bambino se podían bailar, pero contenían duras historias de desamores, traiciones, celos, pasiones sin control, situaciones límite. Según los que le trataron, esas letras eran el reflejo de su existencia, marcada por excesos de alcohol y drogas que se combinaban con una turbulenta vida sexual que le hizo conocer comisarías y hospitales.Sus antiguos colaboradores recuerdan también a un artista generoso con sus posesiones y con sus compañeros más desconocidos: fue el responsable de que Columbia fichara a Rocío Jurado. Su fórmula de combo flamenco -guitarras, percusión, palmas, piano- fue imitida por numerosos rumberos, al igual que su elegancia en el vestir y su gesticulación.

Asumió el olvido en que cayó en los años ochenta, aunque nunca dejó de actuar y de intentar volver a lanzarse.

El arrepentimiento no entraba en su visión del mundo: en una reciente entrevista con Juan Pablo Silvestre hablaba con franqueza de amor ("hombres, mujeres, yo no hago diferencias, pero lo mío fueron los amores más salvajes"), drogas ("yo no me he privado de nada"), y dinero ("lo gasté todo, pero lo disfruté").

Agradecía enormemente, eso sí, los homenajes que realizaron algunos compañeros de profesión con buena memoria; el último, celebrado el viernes en Utrera, contó con la participación de José Mercé.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de mayo de 1999