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Crítica:CANCIÓN

Bocado de cardenal

Cuestión de publicidad, imagino. El viernes, Blondie, Sunflowers y Bryan Adams convocaban a varios miles de personas en la plaza de toros de Leganés. Un horror: unas pantallas de vídeo ofrecían torpes imágenes de los actuantes, que despachaban sus éxitos sin hacerse ilusiones ya que aquello era una pesadilla sonora. El domingo, sólo unas docenas de personas acudían al inicio de la segunda edición del inteligente ciclo Canta, autor. Otro cartel triple que devolvía la fe en el rock. Sonido nítido, cercanía a los músicos y la posibilidad de escuchar a los artistas reinventar su repertorio en formato semi-acústico. Algo que en el caso de Los Enemigos resultaba una grata novedad; Nancho Novo y los supervivientes de Glutamato Ye-Yé recorren regularmente ese circuito de pequeños locales que tanto incomoda a las autoridades municipales de la capital.El carismático Nancho Novo descargó lo que él llama "los blues del delta del Manzanares", piezas deslenguadas que han adquirido cuerpo tras la ya lejana aparición de su disco de debú, Confieso que he bebido. Lo que inicialmente parecía un hobby para el actor, una salida para sus querencias rollingstonianas, se revela como una propuesta saludable y regocijante.

Iñaki y Patacho Glutamato, Nancho Novo y Enemigos

Aula Magna, Colegio de Médicos. Madrid, 2 de mayo. 2.000 pesetas

Iñaki Fernández y su fiel Patacho han acumulado un fascinante e idiosincrásico cancionero desde los días de Glutamato Ye-Yé, pero no viven en el pasado: se centraron en material fresco, reforzado por versiones en castellano de Heart of gold (Neil Young) y Le deserteur (Boris Vian).

Familiar

Todo era gratamente familiar: según Iñaki, era la segunda vez en casi dos décadas que su madre acudía a un concierto suyo. También recordó que se cumplían 14 años justos de la primera actuación en Madrid, como parte de Glutamato Ye-Yé, de Fino Oyonarte, actualmente bajista de Los Enemigos. Era, asimismo, el cumpleaños de Fino, que fue recibido en el escenario con los cánticos obligados por parte de amigos e incondicionales.De esas coincidencias tontas surgen los conciertos memorables. Y el de Los Enemigos lo fue. Hacer un desenchufado no significa perder intensidad; además, se podían paladear las opacas e impactantes letras de Josele Santiago, generalmente tapadas por los decibelios. La apoteosis llegó con la incorporación de Raimundo Amador, que viajó desde Sevilla para estar con sus amigos madrileños, con los que ha grabado recientemente una banda sonora. Sonó un improvisado Gitano de temporá y, con el añadido de Nancho Novo, Route 66. Las sonrisas entre los músicos eran tan grandes como las del público.Hay nuevas citas de Canta, autor hoy martes (Pablo Carbonell, Pepín Tre, Riki López), el domingo 9 (Jaime Anglada, David Broza, Ismael Serrano) y el viernes 14 (Sergio Makaroff, Andy Chango, Andrés Calamaro); semejantes lujos no deberían pasar desapercibidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de mayo de 1999