"Tenía que ocurrir"
La noticia corrió como la pólvora y las emisoras de radio dieron pronto el aviso: el derrumbe de una pasarela en el campus de Bellaterra había provocado una docena de heridos, uno de ellos ingresado muy grave en el hospital de Bellvitge. La noticia del boletín informativo no era del todo correcta. El número de accidentados era menor y ninguno de ellos de gravedad. A los pocos minutos de la hora de comer, la centralita de la Autónoma echaba chispas y, colapsada, atendía las llamadas de decenas de padres que preguntaban por la salud de sus hijos. Todos lo pudieron contar, aunque si el puente llega a ceder en su parte de mayor desnivel, seguramente la crónica se hubiera teñido de negro. Las emisoras en seguida rectificaron y los informativos de televisión conectaron en directo para calmar los ánimos de los familiares de los 30.000 alumnos. Carlos Aguilar, uno de los universitarios que cayeron de la pasarela, explicaba: "Esto tenía que pasar algún día porque la estructura era muy frágil". Otro de los alumnos ilesos, José Francisco Sánchez, quien se salvó gracias a que en ese momento circulaba por el extremo de menos altura, relató: "La pasarela cedió de repente y, con el impacto, salimos disparados". Nadie se extrañaba ayer del derrumbe del puente colgante, porque "se movía mucho". Sólo los servicios de mantenimiento del campus no se dieron por enterados.


























































