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Yeltsin sitúa como primer vicejefe de Gobierno a un incondicional

El presidente ruso, Borís Yeltsin, realizó ayer inesperados cambios gubernamentales. Serguéi Stepashin, considerado un halcón, fue nombrado primer vicejefe de Gobierno, conservando también su puesto de ministro del Interior.Stepashin reemplaza a Vadim Gústov, que era responsable de relaciones con las regiones y antes gobernador de la provincia de Leningrado, cargo al que renunció para unirse al Gobierno de Yevgueni Primakov en septiembre pasado. "Ha sido una completa sorpresa para mí", declaró Gústov, que horas antes se había reunido con Borís Yeltsin. El presidente, fiel a su mala costumbre, no encontró necesario anunciarle sus planes para destituirlo.

Las interpretaciones a estos cambios son variadas. Por una parte, puede tratarse de una ofensiva de Yeltsin, que en vísperas de que la Duma debata su impeachment -proceso de destitución- da a entender a la oposición comunista que no está dispuesto a abandonar el Kremlin antes de cumplir su mandato constitucional. Para ello coloca a un incondicional y un duro como Stepashin, y de paso recuerda a Primakov quién sigue mandando en Rusia. Verdad es que por el momento Yeltsin no se ha decidido a tocar a los otros viceprimeros ministros, Yuri Masliukov y Guennadi Kulik, que Primakov defiende.

Al mismo tiempo, el cese de Gústov puede ser un castigo por no haber conseguido que el Consejo de la Federación -la Cámara alta de la que son miembros los jefes de las regiones rusas- votase a favor del Kremlin cuando la semana pasada pidió por segunda vez la destitución definitiva del fiscal general, Yuri Skurátov. El miércoles pasado, Yeltsin recibió una auténtica bofetada cuando los senadores votaron en contra de este cese. Skurátov está suspendido de sus funciones después del escándalo del vídeo mostrado por la televisión en el que se ve al fiscal con dos prostitutas. Muchos piensan que el presidente Yeltsin quiere desembarazarse de Skurátov porque éste estaba investigando a una serie de altos cargos, algunos de ellos muy cercanos al Kremlin, por presuntos delitos de corrupción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 1999