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Los aliados bombardean la sede del partido de Milosevic y de la televisión de su familia

, Sonaron como latigazos amplificados millones de veces. El mensaje de los misiles que se abatieron contra un rascacielos del distrito de Nuevo Belgrado no podía ser más estruendoso y directo: la Alianza Atlántica va a por el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic; sus vastos intereses económicos personales, la sede de su partido y, sobre todo, la voz de su familia en la radio y la televisión. Eran las tres y cuarto de la madrugada en la capital yugoslava. Cuatro proyectiles se estrellaban contra el edificio Usche, uno de los más altos de la ciudad, con 23 plantas.

A 300 metros de distancia de la torre dañada por el ataque se encuentra el Hotel Hyatt, convertido en cuartel general de la prensa extranjera acreditada en Belgrado. Tras el impacto se quebraron algunos ventanales y el edificio atacado comenzó a arder. Pedazos de mampostería y restos de marcos de aluminio quedaron dispersados, incandescentes en un parque aún iluminado por las llamaradas.

Pero la enorme antena de Radio Kosava, Tele Pink, Radio Pink y la emisora privada RT SOS Canal, parecía intacta. Sólo al principio: los ciudadanos de Belgrado comprobaron más tarde los daños al quedarse sin ver sus cadenas de televisión preferidas. La torre —más conocida por el nombre de Usche ("confluencia", al estar levantada en un parque donde coinciden los ríos Sava y Danubio) y construida para albergar a la antigua Liga de los Comunistas—, quedó rodeada de escombros.

La OTAN se apuntó ayer un triunfo adicional: la destrucción de Zezeljev, el último puente sobre el Danubio en Novi Sad, al norte de la capital yugoslava.

Pero ayer era mucho más importante registrar la indignación y rabia de los habitantes de Belgrado ante tan tremenda alusión de la OTAN. En el edificio atacado funcionaba la sede del Partido Socialista de Serbia, el partido del presidente. La esposa de Milosevic, Mira Markovic, una comunista convencida, ya no tiene despacho. Marija, la hija de la pareja, era la directora de Radio Televisión Kosava. Tampoco le queda nada.

El principal objetivo del ataque fue tratar de dar una impresión gráfica a las manifestaciones de la OTAN de que se está tratando de romper la espina dorsal del poder enYugoslavia.

"increíble". Esa palabra pronunciada por un anciano que se aproximó a la torre quemada junto a un perro de color gris marengo, resumía el sentimiento de los serbios en una guerra que les ha sido impuesta por los países aliados capitaneados por Washington. Contemplaba no sólo el desastre que reinaba en el edificio. Veía también las dos banderas serbias que ondeaban desde el decimoquinto piso horas después del ataque. Era un desafío que las televisiones de todo el mundo registraron.

Los daños de la intensificación de los bombardeos aliados se reflejaban ayer en otros lugares: el último puente sobre el Danubio en Novi Sad fue alcanzado por varios misiles. No fue destruido, pero ya nadie se atreve a atravesarlo dado el grado de su fragilidad actual. El puente Zezeljev está obviamente condenado a su destrucción total en cuestión de horas. La estrategia de la OTAN sigue visiblemente destinada a aislar a Belgrado de su último bastión, en medio del aislamiento político en el que cifraban sus esperanzas la Alianza.

Lejos de aplazar una protesta, los serbios que se reunían ayer para inspeccionar los daños en el corazón mismo de Belgrado contemplaban las ruinas del edificio Usce con pasmo. Algunos se reían. Un jovenzuelo con traje deportivo resumió el sentimiento de muchos cuando dijo: "Estas bombas no nos asustan".

Tanjug, la agencia oficial de noticias yugoslava, dio prioridad a otro asunto: la matanza de once refugiados serbios procedentes de Croacia en las cercanías de Djakovica, al oeste de Kosovo, que perecieron cuando una mina explotó en su camino. Era difícil constatar otros daños materiales como consecuencia de la intensificación de la ofensiva aliada. Múltiples informes, no confirmados por la prensa extranjera, daban cuenta de bajas y destrucción en varios puntos de Serbia, como el puente sobre el Danubio en la ciudad de Besca, también en la provincia de Voivodina.

Milosevic no apareció ayer ante la prensa. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Nebojsa Vujovic, convocó a los reporteros para hacer un recuento de las pérdidas. "Esto es un ataque al corazón de Belgrado. Y como Belgrado es una capital europea, es un ataque contra Europa", dijo Vujovic también aseguró que "en este ataque a un objetivo civil, motivado por una venganza personal [contra Milosevicj], se han registrado víctimas civiles, aunque todavía no se puede precisar el número".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de abril de 1999

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