Cartas al director
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La guerra es paz

Me molesta saber que, cuando de aquí a unos años encuentre trabajo (si es que lo encuentro) y pague mis impuestos (en un principio, para el bienestar colectivo), parte de mi dinero se destinará a la masacre y al asesinato (que eso es la guerra, por mucho que se la camufle bajo amables eufemismos). Me indigna que mi condición de español, o de catalán, o de lo que quiera que sea, neutralice mi condición de humano, que se me haga partícipe indirecto del bombardeo limpio con el que los buenos, los nuestros, castigamos a los malos, liderados por el Milosevic de turno. Me revienta la guerra, y me saca de mis casillas que me la vendan como algo bueno. Claro, que la destrucción va muy bien para el sistema económico que me sustenta, pero, ya puestos a defenderla, llamémosla por su nombre, y luego volvamos a girar el rostro para preocuparnos de nuestro bienestar.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de abril de 1999.

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