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GUERRA EN YUGOSLAVIA Los refugiados

Una niña llamada Kosova

El campamento de refugiados albanokosovares Italia-2, recién levantado en Kukes, estaba el lunes de enhorabuena. En una de las pequeñas tiendas de campaña que sirven de hospital, nació el tercer hijo de Beadri y Bedir Uka. Era la una y media del mediodía. Mientras que en los lados de la frontera se preparan para la guerra, la comadrona Amedea tiraba con mimo de la cabeza del bebé, afeado por el parto e impregnado de una película de grasa.

La niñita salió a la vida con los puñitos prietos. A la mamá, Beadri, le desilusionó un tanto que fuera niña, deseaba un varón para la lucha por la reconquista de Kosovo.

El padre, Bedir, menos guerrero, estaba feliz y fumaba tabaco rubio prestado como un autómata. "Aún no sé qué nombre le vamos a poner. Tal vez Kosova".

Los dos periodistas españoles que presenciaron el final del nacimiento comentaron a Bedir que se trata de un nombre precioso para un país, pero espantoso para una mujer. Bedir se rió con ganas ante la ocurrencia y prometió pensarlo un poco más.

Los médicos y enfermeros italianos bullían en la tienda formando varios coros de enhorabuena, parecía que el bebé era cosa suya. Alguno alberga la ilusión secreta de que Beadri le dé un nombre italiano. Amedea es la que más lo desea. "En medio de toda esta tragedia, esto es lo más bello del mundo", dice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de abril de 1999