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GENTE

Y GANARON UN CERDO IBÉRICO

Pedro Cañada, alcalde de Calzadilla (600 habitantes) y líder del partido regionalista Extremadura Unida, se mostró ayer satisfecho durante "el Lunes de Cruces" , fiesta de su localidad. Cañada, un tipo peculiar, metido en política desde los tiempos de UCD, tiene aire de maestro rural antiguo. De aire bonachón, su figura forma parte imprescindible del Parlamento regional desde su constitución, hace 15 años. Ayer, el bueno de Cañada entregó un premio muy especial: nueve cerdos ibéricos, suculenta vianda destinada a recompensar el incremento de la natalidad en Calzadilla, una zona tradicionalmente castigada por la emigración. Ése fue el agasajo que determinó para toda familia que trajera un nuevo vástago al mundo y para aquellas parejas que decidieran asentarse en este enclave del noroeste extremeño, rodeado de dehesas. Cañada, a pesar de todo, hombre realista, sabe que el cerdo ibérico, por mucho manjar que represente, no soluciona los problemas, "pero psicológicamente es importante", dice. Incluso va más allá y admite que tal premio "se podía prestar al chiste". Pero tira del pragmatismo de las estadísticas y no puede por menos que mostrarse orgulloso de su iniciativa: "Antes nacía un niño al año y ahora podemos contabilizar hasta cinco nuevos nacimientos". Únase a ello las cuatro parejas que se han asentado en la zona, y menos es nada.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de abril de 1999