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LA MUERTE DE UN ACTIVISTA

Tres años en la clandestinidad

La biografía de José Luis Geresta Mujika (Zizurkil, Guipúzcoa 1970) refleja fielmente cómo la cantera de ETA en estos últimos años la constituían los miembros legales (colaboradores no fichados por la policía) del comando Donosti, la única estructura firme y operativa que quedaba en pie a la organización terrorista.Geresta fue procesado como miembro de este comando en un auto dictado por el juez Baltasar Garzón a finales de 1996. Estaba acusado de haber prestado el coche de su madre, que él mismo conducía, al grupo de tres ilegales (fichados por la policía) formado por Valentín Lasarte, Irantzu Gallastegi y Javier García Gaztelu, para asesinar al abogado y militante del PSE Fernando Múgica Herzog, el 6 de febrero de 1996.

En la precipitada huida que realizaron tras el atentado, perseguidos por la Ertzaintza a través de las calles de San Sebastián, su destreza al volante salvó al comando del apuro, pero facilitó su identificación policial, lo que representó su paso automático a la clandestinidad. Huido de su domicilio a partir de entonces, la policía autónoma informó posteriormente que había pasado a vivir con los tres miembros del comando Donosti a los que había servido de chófer. Primero en Andoain y, meses después, en Astigarraga, localidad vecina a San Sebastián, donde otra colaboradora legal, Idoia Arrieta, les proporcionó un piso.

La detención de Lasarte y Arrieta, en abril de 1996, supuso de nuevo la fuga del piso de Astigarraga. Desde ese momento, Geresta estaba considerado por los expertos en ETA como uno de los miembros activos del comando Donosti formado por dos grupos de ilegales. A este comando se le relaciona con todos los atentados contra concejales del PP cometidos en Guipúzcoa en 1997 y 1998.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de marzo de 1999