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CARTAS AL DIRECTOR

Al hijo del alcalde

No te conozco, pero sé dos cosas de ti que me parecen suficientes para escribirte esta carta: eres arquitecto y eres hijo del alcalde de esta ciudad (que no de mi alcalde).Te formaste como arquitecto en la misma escuela que yo, la de Madrid. Has conocido, por tanto, la arquitectura moderna, la cultura contemporánea. Si pasaste como se pasa por la escuela, mojándose en ella, estoy seguro de que no puedes ser como él. Por eso, háblale; es tu padre y quizá a ti te haga caso. Ya sabemos que a los demás arquitectos de esta ciudad, no.

Háblale y, sin decirle que su gusto es pésimo, convéncele de que el tuyo es fruto de sus desvelos, y que si te pagó unos estudios, éstos de algo habrán servido. Por eso te hará caso cuando le digas que al lado de la fuente de Apolo no puede colocarse una horrible fuente de beber comprada en un híper del bricolaje.

Te hará caso cuando le digas que en la plaza de Chamberí hizo que echásemos de menos lo que habían hecho sus antecesores. Por eso te hará caso cuando le digas que Madrid es feo y cutre y provinciano y paleto. Por eso te hará caso cuando le digas que la ciudad no es para los coches ni para los sueños de Oriol.

Dile que, además de ser el alcalde de los horteras, los racistas, los votantes de Matanzo (el alcalde que de verdad se merecen los madrileños), los que aparcan en las esquinas, los que nunca bajaron al metro, los dueños de perros que tienen un cerdo por dueño, los porteros de locales con pistola, los que cambian las puertas de aluminio por las negras de cerrajería y los que dicen qué bonitos a los caballos de Legazpi, es el alcalde de la gente con buen gusto que gasta demasiado en botas de monte para transitar por sus aceras y el alcalde de la ciudad en la que trabajaron Juvara y Sachetti, que ahora se remueven en su tumba al contemplar lo que Oriol entiende por clasicismo.

Explícale, en fin, que los que tenemos algo más de sensibilidad y cultura que él somos más delicados y sufrimos mucho si las cosas se hacen mal.

Sus votantes, mayoría hoy y, lo siento por los ilusos, mayoría siempre (Moranes a él, vaya acierto), no se van a enterar si se hacen obras de calidad, y, sin embargo, nosotros, tú y la ciudad lo vamos a agradecer.

No, no me llames rojo de mierda, entrometido ni nada de eso, que te veo venir; tu padre no es el único alcalde pueblerino que hay por aquí; si él contrata a Bofill para hacer de mago, el de Getafe (PSOE) contrata a Foster para no se sabe qué, pero pagando.

Así que ya ves, no es tema político. Barranco también se amilanó ante la soberanía popular de esta ciudad con las farolas de Sol. El mal gusto, la cutrez y la incultura no son cosa de partidos. Tú no querrás ver a tu padre metido en ese saco, así que habla con él y pídele que te escuche. Dile que ya no eres un niño, que tu criterio vale más que el suyo. Gracias.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de marzo de 1999