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Reportaje:

Tengan cuidado ahí fuera

El asesinato de ocho turistas en Uganda alerta sobre la peligrosidad de algunos destinos

El reciente asesinato de ocho turistas en Uganda y los últimos secuestros han vuelto a disparar las alarmas sobre la seguridad de los viajeros y trabajadores en el extranjero y sobre el peligro de determinados países. Desgraciadamente, la descomposición de numerosos Estados y la extensión de los conflictos bélicos corren paralelas con el desarrollo mundial del turismo: 550 millones de personas cruzan sus fronteras nacionales cada año y el sector supone ya el 10% del PNB mundial.El Ministerio de Asuntos Exteriores español confecciona periódicamente una lista de los países a los que recomienda no viajar. Sirve sólo de aviso y no ampara reclamación futura alguna. Dicha lista, a fecha del 22 de enero de este año, incluye 18 naciones y 6 repúblicas autónomas o regiones de Rusia y Georgia. Es revisada cada cierto tiempo y de ella se han caído en los últimos tiempos Egipto, incluido a raíz del atentado en Luxor en noviembre de 1997, que costó la vida a 58 turistas; Chiapas, en México, tras la rebelión zapatista en 1994, y Kenia, con motivo de las revueltas del verano de 1997. Esta relación de destinos muertos se envía a las agencias de viajes y se puede consultar también en Internet (www.mae.es).

La lista española reúne sobre todo a países en guerra, pero deja fuera a otros como Colombia, que ostenta el récord mundial en número de secuestros con casi 2.000 en 1998. Una ausencia que un portavoz de la Oficina de Información Diplomática (OID) explica por razones de "sensibilidad turística" con el país latinoamearicano. "¿Habría que recomendar no viajar a España si se extiende la colocación de bombas en la playa de Salou?", se pregunta.

Félix Arévalo, director de la Asociación Española de Agencias de Viaje, señala que "cierto nivel de inseguridad no altera la demanda por un destino turístico consolidado, como es Cartagena de Indias en Colombia. Otra cosa es que el turista se desplace en coche y de noche por el interior del país". Arévalo añade que las agencias de viajes se guían principalmente con vistas a sus clientes por las noticias de los medios de comunicación. En este sentido, afirma que la detención del líder kurdo Abdalá Ocalan parece haber retraído la demanda por viajar a Turquía. Otro tanto ocurre ahora con Uganda -país que, según la OID, puede próximamente engrosar la lista de Exteriores-, que ya ha provocado, por contagio, que algunos turistas que tenían previsto viajar a Tanzania se lo estén pensando.Otros destinos de riesgo medio son Suráfrica y Venezuela, país que ha caído en picado en el interés de los españoles, según Kiko Balaguer, director del departamento de empresa de la agencia Nuba Expediciones, especializada en turismo exótico. "Se mantiene isla Margarita, pero a Venezuela no se va por los robos y los atracos".

Industria

La industria del secuestro ha tenido un crecimiento vertiginoso desde el comienzo de esta década -600 en 1994, 1.367 en 1996, 1.407 en 1997, según datos del grupo asegurador británico Hiscox, y se calcula que más del doble en 1998-, y como todos los grandes negocios, ha dado lugar a buen número de empresas derivadas. Una de ellas, Gen-Etics, ha desarrollado para uso comercial un chip, inventado por el Mossad, los servicios secretos israelíes, que se implanta con una sencilla operación bajo la piel y sirve de localizador de una potencial víctima de un secuestro. El chip se vende desde el pasado octubre al precio de 5.000 libras (1,2 millones de pesetas) y ya se lo han implantado 43 vips europeos y dos norteamericanos.Algunas empresas españolas no han llegado tan lejos, pero sí cubren a sus trabajadores en el extranjero con ciertas garantías. A los ejecutivos de Telefónica en América Latina, según un portavoz de la compañía que no quiere ser más explícito por razones de seguridad, se les dota "de los mismos mecanismos que a los ejecutivos en España, fundamentalmente guardaespaldas". La constructora Dragados da a sus trabajadores un seguro que cubre accidentes o muerte, establece escoltas privadas en las obras y un plus de destino en función del peligro del país.

Pese a todo, aún son pocos los españoles que cruzan la frontera en vacaciones. Según el Instituto de Estudios Turísticos, sólo el 8,7% de los viajes realizados por los españoles en 1997 fue al extranjero, y en su mayoría, a Europa. Pero la tendencia a salir fuera y buscar destinos exóticos es creciente. Así, a los viajes habituales a Marruecos, Túnez o Kenia se han sumado destinos como la Patagonia o el Polo Norte. Como dice Kiko Balaguer, "a los jóvenes con poder adquisitivo no les atraen ya los lugares clásicos. Su interés por el medio ambiente y la aventura les lleva a buscar viajes interactivos, a preferir ir a ver ballenas jorobadas que columnas salomónicas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de marzo de 1999