FUTBÓL 24ª JORNADA DE LIGA

Milosevic, referencia del Zaragoza

Milosevic se ha convertido en la referencia imprescindible del Real Zaragoza. Convertido, por obligación del guión, a pelear en solitario como si se tratara de un gladiador, ayer abrió el cerrojo con el que el Extremadura se presentó en La Romareda y permitió que su equipo se reencontrara con el triunfo y con su público. Fue un partido trabado, aburrido, poco vistoso y lleno de interrupciones. Una victoria que permite al equipo local meterse de nuevo en la lucha por los puestos europeos -ocupa la novena posición, a dos puntos de la clasificación para la Copa de la UEFA, y a un punto del Real Madrid, su próximo rival- y, sobre todo, acabar con el divorcio que mantenían público y jugadores y que en la primera media hora, hasta el gol de Milosevic, provocó tímidos pero insistentes silbidos en la gradas de La Romareda. El gol cambió el rumbo de un encuentro que llamaba a la siesta. Rafa Benítez, el técnico del Extremadura, presentó un equipo aún más precavido y cerrado de lo habitual. Dejó en el banquillo a Duré, lo que convertía a Gabrich en el único hombre en punta. El resto, una túpida red de jugadores que se distribuían en apenas 40 metros por delante del guardameta Amador. Fue normal en esos primeros treinta minutos que los nueve hombres de campo del Extremadura, todos menos Gabrich, se situaran en el interior del área.

Real Zaragoza: Mondragón; Pablo, Aguado, Paco, Sundgren (Solana, m

66); José Ignacio (Gustavo López, m. 66), Acuña, Garitano (Aragón, m. 66), Marcos Vales, Kily González; y Milosevic.Extremadura: Amador; Óscar, Kala, Félix, David; Toril (Duré, m.52), Velamazán (Pedro José, m.73), Expósito, Viaud, Poli (Manuel, m. 59); y Gabrich. Goles: 1-0. M. 33. Contragolpe por la izquierda de Kily González, que sirve a Milosevic para que empuje el esférico. 2-0. M. 55. Acuña mete en profundidad a Garitano que encara a Amador y le bate por bajo. 2-1. M. 61. Toni Velamazán, de penalti. 3-1. M. 77. Centro de Gustavo López,que peina Pablo y Marcos Vales empuja junto a la línea de gol. Arbitro: Fernández Marín. Mostró tarjeta amarilla a Manuel. 22.000 espectadores en La Romareda.

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Demasiado estáticos

El Zaragoza se movía aturdido, con demasiada lentitud, sin apenas circulación de balón e ignorando los cambios de banda para abrir huecos. El resultado fue que la primera intervención de los porteros llegó en el minuto 30, a centro de Kily González. Pero sólo tres después, un cotragolpe conducido por Garitano concluyó con un centro de Kily a Milosevic que abrió el encuentro.La situación desde ese momento varió radicalmente. Benítez se vio obligado a incluir a Duré y Manuel, dos hombres con mucha llegada, para buscar el empate y los espacios hasta entonces inexistentes se convirtieron en auténticas autopistas para los volantes de conjunto zaragocista.

Garitano consiguió el segundo en esas circunstancias, aunque el partido se le complicó al equipo local por un penalti muy criticado desde la grada, ya que fue el asistente el que indicó al colegiado una mano de un defensor local. Las protestas calentaron a los jugadores y el juego entró en una fase de descontrol que se resolvió con el tercer gol zaragozista, obra de Marcos Vales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de febrero de 1999.

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