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Los obreros de la construcción siguieron de forma masiva la huelga en Vizcaya

La práctica totalidad de los 22.000 trabajadores del sector de la construcción en Vizcaya secundaron ayer la convocatoria de huelga de CCOO, ELA, LAB, UGT y ESK contra la siniestralidad. El paro, motivado por la muerte de tres obreros el pasado día 18 en las obras de ampiación del aeropuerto de Sondika, coincidó con un nuevo accidente laboral en el sector. Antonio Gómez, de 61 años, resultó herido grave al caer de un andamio desde siete metros de altura cuando trabajaba en unas viviendas en Durango.

La primera huelga general convocada en el sector de la construcción en Vizcaya fue secundada mayoritariamente en las grandes empresas y en menor medida en los pequeños negocios, según coincidieron sindicatos y patronal. La respuesta de los trabajadores en demanda de mayores medidas de prevención coincidió con un nuevo siniestro. Antonio Gómez, de 61 años, natural de Santander, resultó herido grave a las nueve y media de la mañana al caer de un andamio desde siete metros en Durango. Miembros del gabinete de seguridad de ELA que se desplazaron al lugar del siniestro aseguraron que la obra "no cumplía ninguna de las mínimas medidas de seguridad y prevención". Precisamente, fueron las consignas Administración, queremos prevención y No más accidentes en la construcción las que más se corearon en la marcha que secundaron cerca de medio centenar de trabajadores por la Gran Vía de Bilbao. El paro y la movilización han sido la respuesta al accidente que costó la vida a tres operarios en Sondika, pero también en protesta por la "sangría", según los sindicatos, que sufren los obreros de la construcción en Vizcaya, donde desde comienzos de año se han registrado cuatro accidentes mortales. Las centrales convocantes calificaron de "éxito" el llamamiento y aseguraron que el paro era total a media mañana. El gerente de la Asociación de Constructores de Vizcaya (Ascovi), Juan Luis Federío, estimó en un 90% la participación, al tiempo que expresó que la patronal mantiene una actitud "totalmente abierta" para abordar junto a los sindicatos la adopción de medidas de seguridad. Los manifestantes, entre los que se encontraban, los secretarios generales de ELA, José Elorrieta; la UGT vasca, Carlos Trevilla, y CC OO en la comunidad, Santiago Bengoa, se concentraron ante la sede de la empresa de trabajo temporal Denbolan, responsable de la contratación de dos de los tres fallecidos en Sondika. Esta ETT permaneció cerrada durante el tiempo que duró la marcha y su fachada había sido previamente pintada con términos como "asesinos" y "explotadores". Pintadas similares fueron realizadas en los locales de otras ETT de Bilbao. Desde Denbolan, los manifestantes marcharon hasta la sede de la Inspección de Trabajo, distante menos de un kilómetro, donde los sindicatos entregaron un escrito en el que expresaban su protesta por "la pasividad y la falta de acción preventiva" ante los accidentes laborales.

Con los familiares de los muertos a la cabeza

Sobre el pecho de una mujer de luto riguroso, silente y llorosa, pende la fotografía en color de un joven sonriente. Se llamaba Rafael Camacho, tenía 25 años y murió junto a dos compañeros en el accidente del pasado día 18 en las obras del aeropuerto de Sondika. La mujer es su madre y ayer era una de las personas que encabezaba la manifestación convocada por los trabajadores de la construcción que recorrió la Gran Vía de Bilbao en protesta por los accidentes laborales y la falta de medidas preventivas. Cerca de la mujer, caminan varias jóvenes que también portan el rostro de Rafael a modo de escapulario. Junto a esta madre, un padre, el de Carlos Ortega, muerto también en accidente laboral. Con ellos, una mujer pequeña de estatura y mirada acuosa. Es otra madre, la de Iñaki Flores, un joven fallecido hace cuatro meses cuando trabajaba en un tajo. Sus hijos se han ido ya, nada podrá recuperarlos, pero ellos aportan su dolor para que dramáticos sucesos como éstos no vuelvan a ocurrir. No más accidentes Durante la hora amplia que duró el acto de protesta no hablaron entre ellos. Tampoco con el grueso de la marcha que les secundaba a varios metros. A veces desviaban la mirada hacia abajo, sin parecer ver la pancarta que portaban y pedía no más accidentes en la construcción. Pero, cuando ya se anunciaba el final de la manifestación, la madre de Iñaki Flores no pudo evitar coger el megáfono. "Mi hijo murió hace cuatro meses. Tardaron en rescatarle 16 horas y antes le habían dicho que si no se metía en la obra, le despedían. Los encargados de las obras no pueden presionar y obligar. Tiene que haber más responsabilidad", pidió con serenidad. Tras ella, habló el padre de Carlos Ortega: "La culpa no es de los encargados. Es una cadena que va de jefe en jefe y se cumplen órdenes. Todos obedecen. Pero pasa porque lo permite la patronal".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de febrero de 1999

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