Restaurado el Panteón de los Guijarro, símbolo de libertad

El Panteón de los Guijarro, un edificio funerario construido en la pedanía alicantina de Villafranqueza los últimos años del siglo XVIII y primeros del XIX, ha sido restaurado para potenciar su fuerza como símbolo de la libertad desde que, el 14 de febrero de 1844, fueran fusilados un grupo de militares liberales que se sublevaron contra la reina Isabel II. Tras dos años de obras, el panteón fue inaugurado ayer coincidiendo con la manifestación cívica que cada año se celebra en memoria de los llamados Mártires de la Libertad. En las obras, sufragadas por el Ayuntamiento de Alicante, se han invertido 50 millones de pesetas. La actuación global, proyectada por los arquitectos Santiago Varela y Marius Beviá, incluye la reconstrucción de la valla de piedra que rodeaba el panteón y dotar al paraje de una zona verde. La manifestación de ayer, a la que asistieron varios centenares de personas, resultó especialmente emotiva. Primero, por recordarse de nuevo la lucha de los defensores de las libertades, con fatal final, y, segundo, por la recuperación de una edificación que a lo largo de los años ha sufrido saqueos y ha sido víctima de agresiones e incendios. Por primera vez desde 1992, cuando se organizó la primera manifestación, acudió un alcalde de la ciudad, en este caso Luis Díaz Alperi.

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