Pujol reactivará las acusaciones de españolismo contra el PSC y el PP

Jordi Pujol reactivará sus ya clásicas acusaciones de sucursalismo españolista contra el PSC y el PP catalán. Estas críticas habían quedado ligeramente difuminadas en los últimos años, a raíz de las sucesivas alianzas de CiU con los Gobiernos del PSOE y del PP. La dirección de Convergència acordó ayer subrayar estas acusaciones en la campaña electoral. Mientras, sus aliados de Unió insistían en que CiU debe esforzarse para que sus mensajes sean atractivos para alguien más que los propios militantes nacionalistas.

La ejecutiva de Convergència Democràtica considera que la aglomeración de citas electorales en este año aconseja y facilita que la coalición CiU presente a los ciudadanos algo más que un programa electoral para cada uno de los comicios. Es decir, un proyecto de país o, en boca del secretario general convergente, Pere Esteve, "una visión global de Cataluña hacia sí misma, hacia su encaje en el Estado, en Europa y en el mundo". La dirección de CDC quiere subrayar en las distintas campañas electorales que se avecinan -especialmente en la autonómica- la idea de que CiU es una formación de disciplina exclusivamente catalana, en contraste con los lazos que unen a los socialistas y los conservadores catalanes con sus respectivas formaciones españolas. Así, los nacionalistas reactivarán sus acusaciones de sucursalismo y de dependencia de las directrices marcadas en Madrid contra el PSC y el PP, y se presentarán a sí mismos como los únicos capaces de defender los intereses de Cataluña sin subordinación a disciplinas ajenas. La ejecutiva de CDC se mantuvo firme ayer en su idea de que la campaña de Pujol por la reelección como presidente de la Generalitat debe centrarse prioritariamente en la reivindicación nacionalista. Esta línea estratégica sigue provocando chirridos en el seno de la coalición. Ayer mismo, la dirección de Unió prevenía de nuevo a sus aliados convergentes contra la tentación de diseñar una campaña electoral que sólo satisfaga a los militantes nacionalistas. "Nuestros mensajes han de interesar a nuestros militantes, desde luego, pero también a otros sectores más amplios de la sociedad", declaró el secretario de organización de Unió, Josep Sánchez Llibre. Los democristianos hacen hincapié en que, mientras el PP viaja hacia el centro, CiU ya hace años que está instalada en él. Y que ahora sería un error de bulto abandonar o ceder voluntariamente esa posición a fuerza de radicalizar el mensaje nacionalista de la coalición. Unió y Convergència han encontrado aún un nuevo motivo de roce. El líder de Unió, Josep Antoni Duran, no asistirá a unas jornadas sobre nacionalismo convocadas en febrero por la fundación convergente Trias Fargas, en las que participarán Xavier Arzalluz, Xosé Manuel Beiras y Mariano Rajoy. Duran fue invitado por fax cuando todo estaba ya organizado, sin que nadie le hubiera consultado previamente la disponibilidad de su agenda. En señal de protesta, Duran no irá. Pere Esteve lamentó ayer que sus aliados se quejen y aseguró que la invitación a Duran se cursó correctamente.

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