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Sindicatos y patronal piden a Trabajo que actúe contra las empresas de trabajo temporal 'piratas'

Los sindicatos mayoritarios (UGT y CCOO), la patronal de las empresas de trabajo temporal (ETT) y el Ministerio de Trabajo se sentarán a partir de este lunes a negociar qué reformas son necesarias en la ley que, desde junio de 1994, regula las ETT con un punto en común: "Estamos completamente de acuerdo en acabar con las piratas". La frase es de Ricardo Rodríguez Castañón, secretario general de la patronal de ETT, y las piratas son las empresas de trabajo temporal que no cumplen el convenio colectivo o la legislación y que "dañan la credibilidad y la imagen" del sector.

Los sindicatos lo tienen claro: "El crecimiento de las ETT es imparable" y su objetivo ahora es "poner los medios para controlar su evolución". El Gobierno las considera "necesarias" porque "juegan un papel importante" en la contratación temporal, por lo que su objetivo es "ver qué no funciona y arreglarlo". La AETT (Asociación Estatal de Empresas de Trabajo temporal), la patronal del sector, adherida a la CEOE, se declara "dispuesta a un análisis exhaustivo para ver qué cosas convendría modificar o regular mejor".El secretario general de Empleo, Manuel Pimentel, que presidirá la mesa, comprobará que las tres partes están de acuerdo en que hay que "erradicar" las prácticas irregulares en un sector que no existía en 1994 y ahora aglutina a casi 450 empresas. Comisiones Obreras tiene una lista negra de las ETT que o incumplen el convenio de acercamiento al salario del sector o presentan alguna otra irregularidad. La patronal AETT sólo agrupa, según su secretario general, al 40% de las ETT existentes y "es condición de entrada cumplir la ley". El Ministerio de Trabajo advierte que el convenio es de "eficacia general", es decir, tiene "fuerza de ley", por lo que su incumplimiento conlleva, en teoría, sanción. El problema es aplicarla.

El convenio fijó que en 1998 se equiparara la jornada laboral del trabajador de ETT al que tienen los empleados de la empresa usuaria, es decir, en la que presta sus servicios. Este año obliga a elevar el salario de los empleados de las ETT hasta el 90% del salario del sector de la usuaria y en el 2000 la igualdad salarial deberá ser total.

Equiparar salarios

El convenio obliga, en el 2000, a pagar al trabajador de ETT el salario y jornada del sector de la usuaria, no el que reciben los trabajadores de esa compañía. Ésta será una de las reivindicaciones de las centrales en la mesa de negociación que se constituye el lunes: que los empleados de las ETT cobren el mismo salario y tengan la misma jornada que los de la empresa usuaria, es decir, la compañía que emplea a los trabajadores procedentes de estas empresas de trabajo temporal.La patronal AETT no está aquí tan de acuerdo. Argumenta que la mayor parte de las empresas españolas no tienen convenio propio sino que se rigen por el del sector y que si el salario fuera el de la usuaria, la ETT tendría que discriminar entre sus empleados según les enviase a prestar servicios en una empresa que paga más o a otra.

Las centrales sindicales mantienen que la equiparación con el salario de la usuaria frenaría la proliferación de ETT que nacen como filiales de grupos empresariales sólo para reducir sus costes laborales. La patronal responde que la política de diversificación de los grupos empresariales no debería formar parte de una negociación para mejorar la calidad, transparencia y control de las ETT.

La clave, por tanto, será "aumentar el control". En 1997, las ETT gestionaron el 15% de los 8,6 millones de contratos temporales firmados en España. En septiembre de 1997, ese porcentaje era ya del 17,5% y creciendo. Eduardo Alcaín, uno de los negociadores del convenio de ETT por CCOO, asume que "las ETT no suponen un mayor grado de temporalidad sino un trasvase de ésta, otra forma de gestionarla que puede facilitar un mayor control de esa temporalidad". En UGT, Josefa Solá recuerda que uno de los problemas de la ley actual es que fue impuesta en un momento de enfrentamiento entre los sindicatos y el anterior Gobierno socialista y que ahora hay que buscar fórmulas para dar "estabilidad" a los empleados de las ETT.

Esa estabilidad, por la vía de algún nuevo contrato fijo, algo similar a los fijos discontinuos, por ejemplo, es otra de las reivindicaciones clave para la mesa de las ETT. La patronal del sector asume que la estabilidad en el empleo es muy importante para sus dos interlocutores en la mesa pero advierte que la ETT, como empleadora, no sabe cuánto durarán las necesidades de trabajo temporal de la usuaria por lo que le resulta muy difícil comprometerse a contratos que no sean temporales. Como argumento positivo afirma que "alrededor del 30% de los trabajadores de ETT acaban incorporándose a la plantilla de la usuaria". Las centrales sindicales consideran ese dato demasiado optimista.

Las siete grandes

Cinco de las siete mayores empresas de trabajo temporal (ETT) son multinacionales. El motivo, según la patronal del sector AETT, es que es un sector muy joven que ha copiado la experiencia existente en otros países europeos o en EEUU. La regulación española, según los sindicatos, se inspiró en el Reino Unido, donde el Gobierno de Margaret Thatcher impulsó las ETT, y en Francia, donde las ETT gestionan casi la totalidad de los contratos temporales y deben pagar -como quieren copiar los sindicatos- el salario de la empresa usuaria. Las ETT alemanas, otro ejemplo, no pagan el salario de la usuaria.El crecimiento de las empresas de trabajo temporal dará este año, según la patronal AETT, otro salto "con la salida a Bolsa de alguna de ellas". Muchas se han embarcado en procesos de fusión para competir con el club de esas siete grandes: Adecco, multinacional franco-suiza, líder de trabajo temporal en Europa y segunda en el mundo; Manpower, la primera en EEUU; Vedior Laborman, de origen holandés y una de las grandes multinacionales de servicios del mundo; Randstad, también holandesa; Umano, del grupo Prosegur, y las españolas Flexiplan, del grupo de servicios Eulen, y Alta Gestión, que funciona en régimen de franquicia. A bastante distancia de estas siete, el centenar de ETT que opera en ámbito nacional gestiona más de las tres cuartas partes de los 1,3 millones de contratos firmados entre las ETT y las usuarias, y ello pese a ser sólo una cuarta parte del total de estas empresas. En defensa de las pequeñas, la patronal mantiene que algunas provinciales o autonómicas conocen mejor que nadie su mercado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de enero de 1999

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