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Asistencia social

Las Barranquillas cuenta desde hace un mes con un equipo de cinco educadores y trabajadores sociales del Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS), de la Comunidad, que también acuden al asentamiento del Pozo del Huevo.Este equipo hará un seguimiento de la escolarización de los menores de la barriada y prestará apoyo social en temas laborales, sanitarios y formativos al resto.

Por ahora su principal misión es ganarse la confianza de las familias que viven en este núcleo. Una labor difícil cuando buena parte de los últimos habitantes se dedican a la venta de droga y marcan distancias con los desconocidos. Hasta el pasado verano en Las Barranquillas sólo vivían 30 familias dedicadas a la chatarra. La situación cambió a partir del desmantelamiento del poblado de Torregrosa (Usera). Parte de las familias echadas de allí y no realojadas por tener demasiados bienes sentaron sus reales en esta zona.

El consejero de Obras Públicas, Luis Eduardo Cortés, aseguró ayer que el Gobierno regional está dispuesto a realojar a una decena de familias que habitan en la zona desde hace años. "Con el resto, que tienen dinero por la droga, sólo caben actuaciones policiales y el derribo de las casetas que han levantado ilegalmente por parte de la Gerencia Municipal de Urbanismo", concluye.

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