Martín Begué monta en la Castellana "el belén de los arquitectos"

Edificios de Moneo y Gehry "a lo fallero"

La arquería de los Nuevos Ministerios, construida por Zuazo y Torroja durante la República, en el paseo de la Castellana de Madrid, se ha llenado de edificios representativos de la arquitectura contemporánea, en una reinterpretación del pintor y arquitecto Sigfrido Martín Begué, de 39 años. "En estas fechas es como el belén de los arquitectos", declaró ayer antes de que se encendieran las luces a obras de Moneo, Gehry, De la Sota, Rossi y Aalto.

La entrada a los jardines y sedes de los Nuevos Ministerios (paseo de la Castellana, 67) tiene como escoltas cuatro grandes escenografías, que el Ministerio de Fomento ha denominado Arquitecturas de actualidad. Esta exposición, abierta los meses de diciembre y enero, se encuentra en el exterior de las arquerías, cerca de la sala de exposiciones, donde en la actualidad conviven el geometrismo intenso del grupo californiano Morphosis con los chistes de Mingote sobre el medio ambiente.En el centro de la arquería se ha situado la reconstrucción de una bóveda laminar hecha por Félix Candela para la iglesia de Cuernavaca. En la primera escenografía se han situado el Teatro del Mundo, de Aldo Rossi, realizado para la Bienal de Venecia de 1980; el complejo Maremágnum en el puerto viejo de Barcelona, de Helio Piñón y Albert Viaplana, y el museo Guggenheim Bilbao, de Frank Gehry, todos ellos en un ambiente marítimo. Enfrente, otra escenografía comparte la catedral nueva de Los Ángeles, de Rafael Moneo; el Museo de Bellas Artes de A Coruña, de Manuel Gallego; la Casa Milan, de Paul Rudolph, y el plan director de Brasilia, de Lucio Costa. En la tercera escenografía se han metido el gimnasio del colegio Maravillas de Madrid, de Alejandro de la Sota; el complejo y Museo Altamira, de Juan Navarro Baldeweg, y la torre de viviendas Schönbühl en Lucerna, de Alvar Aalto.

Divertimento

Sigfrido Martín Begué ha planteado unas reinterpretaciones de edificios "a lo pintor", "a lo fallero", ya que los edificios han sido realizados por el artista fallero Manolo Martín. La exposición es también un homenaje a arquitectos fallecidos durante este año, algún centenario, como Aalto, y otros seleccionados por las preferencias de Martín Begué, situados en las escenografías en clave de divertimento. Frente a la austeridad de la arquería, el tono festivo y el color de los edificios, "en un contraste bastante radical"."Es una pequeña broma sobre estas arquitecturas", dice Martín Begué. En un montaje marítimo ha puesto cerca del agua el teatro de Rossi, el Guggenheim de Gehry y el Maremágnum de Piñón y Viaplana. En otras ocasiones ha identificado arquitecturas, como las de Gallego, Moneo y Navarro Baldeweg.

También coloca sobre las escenografías algunos "guiños personales", como la mano de Le Corbusier; un cuadro negro de Malevicht, que se convierte en rojo, y un reloj "algo disparatado", con un sentido pictórico del arte.

Manolo Martín, de 52 años, se considera un artesano fallero, con un aprendizaje en talleres desde los 11 años. En los últimos años ha colaborado con artistas como Chema Cobo, Antoni Miralda, Francesc Torres o Manolo Valdés. Con Martín Begué ya había trabajado en el espectáculo Los divinos, que se montó en la plaza Mayor de Madrid. Ayer había trasladado su taller al paseo de la Castellana para dar los últimos toques a los edificios de madera, cartón, fibra de vidrio y poliéster, realizados a partir de dibujos y planos de Martín Begué.

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De todas las piezas construidas, Manolo Martín destaca la bóveda laminar de la iglesia de Cuernavaca de Félix Candela, por hacerse a la manera tradicional y con las mismas estructuras de las fallas, a base de baretas y pogas de madera, que a su vez forman el encofrado de las bóvedas de hormigón.

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