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Bilbao aprueba, con el rechazo de toda la oposición, la solución amistosa del conflicto del tanatorio

El pleno del Ayuntamiento de Bilbao aprobó ayer, con el rechazo de todos los grupos de la oposición, la solución amistosa del conflicto del tanatorio, que supondrá un coste de 313 millones de pesetas. Tras un largo debate -únicamente este punto del orden del día requirió más de dos horas-, protagonizado principalmente por el alcalde, Josu Ortuondo, y el portavoz de Iniciativa Ciudadana Vasca (ICV), José María Gorordo, se ratificó el convenio suscrito con la empresa Funeraria Bilbaína para evitar un pleito. La oposición consideró que ha habido "secretismo y prisas" en dicho acuerdo.

El litigio, que dura más de año y medio, se sustancia en un error cometido en el consistorio: la empresa Funeraria Bilbaína consultó al Ayuntamiento sobre la viabilidad de la construcción de un tanatorio en el local de un antiguo restaurante y recibió el visto bueno del área de Urbanismo, entonces en manos del PP. Sin embargo, ocho meses más tarde -con el nuevo pacto de gobierno- se denegó la licencia de obras y la funeraria recurrió entonces a los tribunales. La evidencia de que el Ayuntamiento perdería el pleito ha llevado a un acuerdo extrajudicial con Funeraria Bilbaína: se adquiere el local comprado por esta empresa al mismo precio, 240 millones, y como compensación se le cede un solar de 2.500 metros cuadrados, valorado en 73 millones, donde finalmente irá ubicado el tanatorio. Este acuerdo, tomado el jueves pasado por la comisión de gobierno integrada por PNV, PSE e IU, debía ser refrendado por el pleno de ayer. El debate fue largo -dos horas y cuarto- y tedioso por la repetición de argumentos y las continuas intervenciones del portavoz de ICV, José María Gorordo. Primero pidió que se retirase del orden del día por la falta de información y premura de tiempo -se incorporó como trámite de urgencia-, luego solicitó que quedase sobre la mesa al carecer de un informe jurídico de justificación y más tarde aludió a su ilegalidad por no ser conocido por el interventor municipal. Sus intervenciones exasperaron a Ortuondo, quien incluso retiró la palabra a su predecesor en la alcaldía bilbaína. Gorordo, quien presentó hasta ocho enmiendas, sostuvo que el convenio pactado con la funeraria "es una derrota dura para este Ayuntamiento" y abogó por ubicar el tanatorio en otro lugar diferente. Dabi Alonso (HB) señaló que en el compromiso suscrito "hay gato encerrado y querríamos saber por qué el alcalde ha cambiado de opinión [el pasado verano Ortuondo abortó un pacto prácticamente idéntico]. No se está contando toda la verdad y como vemos ciertos favoritismos, nos vamos a oponer", enfatizó. Gregorio Pérez de Heredia (PP) censuró que este asunto se haya tramitado "con tanta prisa y secretismo" y pidió que se debate en un próximo pleno. Josu Ortuondo asumió en la mayor parte del debate la respuesta a las argumentaciones de la oposición y negó la existencia de secretismos. "Es de conocimiento público, ha aparecido en todos los medios de comunicación". Tras explicar el contenido del acuerdo, reiteró que "es esto y nada más". A su juicio, este asunto se ha desencadenado por la liberalización de los servicios funerarios. "Se hizo sin avisar y hemos tenido que capear el temporal como hemos podido". Dimas Sañudo (PSE-EE), responsable de Urbanismo, dijo que se ha hecho una "permuta de terrenos". En la votación, PNV, PSE e IU dieron su apoyo al convenio, mientras que PP, HB, ICV y el Grupo Mixto lo rechazaron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de diciembre de 1998

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