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Tres kilómetros más para la Castellana

El posible derecho de los reversionistas no es el único escollo que se ha encontrado en los últimos meses la Operación Chamartín. El consorcio que vela por este proyecto salió ayer al paso de las desavenencias entre el Ayuntamiento y la Comunidad en los temas que afectan a urbanismo. "Todos los miembros del Consorcio mantienen su firme acuerdo de trabajar conjuntamente para sacar adelante uno de los proyectos más atractivos del siglo XXI", señala el comunicado difundido por el consorcio tras la reunión del consejo rector de ayer. Ese gran proyecto puede suponer estirar el paseo de la Castellana más de tres kilómetros (para prolongar la calle entre el llamado nudo de la Paz y la M-40). La Comunidad quiere colocar ahí una serie de edificios que doten a Madrid de un perfil arquitectónico nuevo y atrevido. Esos edificios estarán rodeados de 13.000 viviendas, que alojarán a 50.000 vecinos, así como oficinas para 30.000 empleados. Habrá además una nueva estación que ocultará sus vías en el subsuelo para poner fin a la tradicional división del distrito de Chamartín. El proyecto ha sido diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill.

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