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El capitán de "El Català"

Los restos del capitán del navío El Català, el millor barco de guerra de la flota d"ultramar, como reza la conocida habanera El meu avi, descansarán finalmente en el panteón de marinos ilustres de San Fernando (Cádiz); el capitán será el primer civil enterrado en ese lugar dedicado en exclusiva a militares. El capitán Manuel Deschamps logró con El Montserrat, conocido como El Català, eludir el bloqueo que la flota norteamericana impuso a Cuba durante la guerra de 1898, por lo que recibirá honores de capitán de navío. El Català tampoco era un barco de guerra, como asegura la más famosa de las habaneras, compuesta por el músico y coronel del Ejército Josep Lluís Ortega Monasterio. El barco era un vapor de transporte de la Compañía Transatlántica. Con la guerra de Cuba, a los barcos de la compañía se les instaló armamento pero las tripulaciones seguían siendo civiles. Deschamps nació en La Coruña en 1853. Era un civil que, ante la petición de colaboración de la Marina, salió voluntario para llevar víveres y municiones a las tropas en Cuba. Deschamps burló en tres ocasiones el bloqueo norteamericano. Deschamps murió a los 70 años y fue enterrado en Sant Vicenç de Montalt, donde pasaba largas temporadas. Ayer sus restos fueron entregados a las autoridades militares en el puerto de El Masnou para ser trasladados al panteón de San Fernando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 1998