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La muerte de una profesora por "legionella" obliga a cerrar dos centros en Alicante dos días

La muerte de una profesora a mediados de septiembre a la que se le diagnosticó una infección por legionella provocó el cierre durante dos días en dos centros de enseñanza de Alicante. Tras detectarse en ellos la presencia de la bacteria, las autoridades competentes ordenaron el pasado martes la paralización de la actividad docente mientras duraran las labores de desinfección del sistema hidráulico, que finalizaron al mediodía de ayer. Se trata del Instituto de Secundaria 8 de Marzo, sito en el Monte Tossal, que comparte instalaciones con una extensión del Conservatorio de Música y la Escuela de Danza, y el edificio principal del Conservatorio, en el número 30 de la céntrica calle de San Fernando.

El cierre de los centros, que hoy abrirán de nuevo sus puertas, se produjo sin previo aviso, lo que motivó la consiguiente alarma entre el profesorado, el alumnado y los padres, que ayer exigieron explicaciones a la Administración. Según confirmaron fuentes del sindicato CC OO, la Consejería de Educación y el propio Conservatorio, la voz de alarma surgió con el fallecimiento de una catedrática de música, acaecida antes del inicio del curso. La autopsia reveló que la docente murió a causa de una neumonía provocada por legionella, una bacteria que se reproduce en las tuberías y en los aparatos de aire acondicionado si se dan las condiciones de insalubridad, humedad y temperatura adecuadas. La bacteria no se contagia de persona a persona. El vehículo de contagio es el agua en aerosol (microgotitas), frecuentemente en las duchas. Afecta con especial virulencia a las personas aquejadas de problemas respiratorios. Se desconoce si la profesora se contagió en alguno de los centros oficiales. Confirmada la muerte por legionella de la catedrática, la Dirección Territorial de Medio Ambiente de Alicante tomó muestras del agua de los dos edificios que albergan el Conservatorio de Música, y las mandó analizar al centro de Salud Pública de la Consejería de Sanidad. El director territorial de Educación, José Marín, aseguró ayer que se enteró del caso el lunes al mediodía, cuando la directora del Conservatorio, Consuelo Giner, le remitió la carta de Sanidad en la que confirmaba la existencia de la bacteria en las instalaciones. El martes se impidió la entrada de los alumnos a los edificios, que durante todo el día de ayer permanecieron cerrados. Las autoridades determinaron un plan de choque consistente en desinfectar las tuberías de ambos edificios con cloro en estado puro, lo que aconsejaba suspender la actividad docente para evitar que los alumnos sufrieran dolencias estomacales al ingerir agua. Manuel Salado, director territorial de Sanidad, aseguró ayer que "no se puede hablar de brote" puesto que no se ha detectado ningún caso más. La existencia de la legionella y el cierre del instituto y el Conservatorio se han mantenido en secreto hasta que, ayer por la tarde, el sindicato CC OO emitió un comunicado en el que denunciaba la situación y protestaba por la desinformación que ha rodeado el caso, exigiendo a las autoridades explicaciones "convincentes" e "inmediatas" de los acontecimientos para tranquilizar a trabajadores, matriculados y padres de alumnos. El cierre de los centros se decretó sin informar de la medida a los delegados de Salud Laboral del personal docente no universitario, ante lo que CC OO mostró ayer "su más rotunda indignación". Para el sindicato, la desinfección debe completarse con otras medidas que contribuyan a la erradicación total de la bacteria, entre ellas una vigilancia continuada del sistema hidráulico de ambos edificios y la reforma de las instalaciones. La legionella es una enfermedad que suele manifestarse en establecimientos hoteleros, a los que, ante la aparición de algún caso, las autoridades sanitarias obligan a reformar sus cañerías y aumentar la temperatura del agua, medidas que acaban con la bacteria. Hace dos años, un brote de legionella (el mayor detectado en España) afectó a 264 personas en Alcalá de Henares (Madrid) y provocó la muerte a una veintena de enfermos. En aquel momento, los focos de infección fueron seis acondicionadores de aire de varios edificios y un centro comercial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de noviembre de 1998

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  • El cierre intentó evitar que la cloración del agua causara problemas gástricos al alumnado