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El piloto del avión siniestrado cerca de Melilla tenía 0,41 gramos de alcohol en la sangre

El comandante Diego Clavero, el piloto del avión que cubría la línea Málaga-Melilla en el que murieron 38 personas al estrellarse en Marruecos el pasado 25 de septiembre, presentaba un índice de 0,41 gramos de alcohol por litro de sangre, según un informe del Instituto Nacional de Toxicología de Sevilla al que ha tenido acceso la acusación particular. El reglamento vigente en España exige a los pilotos una abstinencia absoluta de bebidas alcohólicas en las doce horas previas a un vuelo y, para mayor seguridad, recomienda que ese periodo se amplíe hasta 24 horas. Un hermano de Clavero, que es además el representante legal de la familia, ha negado que el piloto consumiera alcohol.

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En el informe del Instituto de Toxicología se especifica que la muestra de sangre del comandante Clavero, de 39 años, ocupa sólo tres cuartas partes del tubo clínico, por lo que, al contener aire el recipiente, el valor está afectado "de un error por defecto" no concretable. Ello significa que los 0,41 gramos constituirían la tasa "mínima" existente. El avión que pilotaba Clavero -un cuatrimotor BAE-146 de la compañía Pauknair especialmente diseñado para operar en pistas cortas- se estrelló hacia las nueve de la mañana del 25 de septiembre contra el cabo Tres Forcas, en Marruecos, con 34 viajeros y cuatro tripulantes a bordo.La Ley Penal y Procesal de la Navegación Aérea, de 1964, determina en su artículo 31 que "el comandante que al emprender el vuelo o durante la navegación se encontrase bajo la influencia de bebidas alcohólicas, narcóticos o estupefacientes que puedan afectar a la capacidad para el ejercicio de sus funciones incurrirá en la pena de prisión menor o pérdida del título profesional o aeronáutico, pudiendo imponerse ambas conjuntamente".

En España, la reglamentación no fija cifra alguna, pero exige de hecho a los pilotos una tasa de 0, ya que se prohíbe la ingestión de alcohol desde al menos 12 horas antes de la entrada en servicio, un plazo que para mayor seguridad se recomienda ampliar hasta las 24.

Los 0,4 gramos detectados en Clavero representan la cantidad mínima de alcohol a partir de la cual los conductores de automóviles están expuestos a un accidente por la pérdida del control, según un reciente estudio de la DGT. Por otra parte, el Consejo de Ministros del pasado 23 de octubre rebajó de 0,8 a 0,5 el nivel máximo permitido en general, si bien para camioneros o conductores de vehículos de transporte de viajeros, en número de nueve o más, se reduce a 0,3. Esta norma no tendrá vigencia hasta seis meses después de su publicación, el pasado día 6, en el BOE.

"Prudencia"

El doctor Juan Carlos Salinas, especialista en medicina aeronáutica y responsable de las tripulaciones técnicas de Iberia, recomendó ayer "prudencia" respecto al caso de Clavero por cuanto, en su opinión, sus 0,41 "no son nada concluyentes, máxime en un análisis postmortem". Según Salinas, el propio proceso de descomposición de los cadáveres produce alcohol en los tejidos, lo que podría haber desvirtuado los resultados aunque Clavero no hubiera probado ni una sola gota de alcohol. "Lo que ocurre", matizó el doctor Salinas, "es que es indemostrable".Los pilotos mayores de 40 años pasan revisiones médicas cada seis meses y los más jóvenes, como Clavero, cada año, para detectar enfermedades que, de repente, en pleno vuelo, puedan dejarlos incapacitados.

Rafael Clavero, hermano del piloto, abogado y portavoz de su familia, aseguró que Diego no consumía alcohol y que no da credibilidad a los resultados, ya que ignora cómo se hizo el análisis.Como parte personada en la causa, piensa solicitar una nueva prueba pericial. Otras fuentes señalaron que la familia también ha puesto en duda el proceso de identificación de los cadáveres tras el siniestro.

Mientras, los abogados de las familias de las víctimas, "sin descartar las causas técnicas" en el suceso y aun no considerando su hipotética alcoholemia "como un factor determinante", pretenden que se investigue lo que hizo el piloto en la noche previa, así como las normas de Pauknair para su personal. Según Efe, algunos familiares barajan la posibilidad "de que hubiera estado en una fiesta con otros compañeros porque cambiaba de compañía".

María José Luengo, familiar de Agustín Copé, uno de los pasajeros muertos, estudia interponer una demanda civil contra Pauknair: "[Hasta ahora] no nos ha ofrecido nada. Sólo buenas intenciones. Únicamente hemos recibido una carta en la que nos proponía entregarnos un millón de pesetas a cuenta de la posible responsabilidad y a cambio de que le diéramos diversa documentación, entre ella las tres últimas declaraciones de la renta del fallecido".

El titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Melilla, que investiga el caso, ya ha tomado declaración al personal del aeropuerto que trabajó en la mañana del siniestro y estudia inhibirse en favor de la Audiencia Nacional al haber sucedido en territorio marroquí. Una comisión mixta de ambos países lleva a cabo las indagaciones, que podrían durar meses desde que se recuperaron las cajas negras del aparato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de noviembre de 1998

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