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Un indigente mata a un compañero de cuatro cuchilladas en Terrassa

Barcelona y Terrassa han asistido en apenas dos días a un suceso similar: la muerte de un mendigo a manos de otro. El pasado sábado, en pleno centro de Barcelona, murió estrangulado Juan Ezquerra, un vagabundo de 36 años, y los presuntos autores son dos indigentes alemanes. El lunes fue Lorenzo D. R., de 46 años, natural de Jabugo (Huelva), quien perdía la vida en el cuchitril en el que vivía en Terrassa (Barcelona) a causa de las cuatro cuchilladas que supuestamente le asestó su colega de andanzas Óscar P. F. La víctima, al igual que su presunto asesino, tenía las facultades mentales alteradas, según la policía.

Óscar P. F y Lorenzo D. R. dormían en la casilla de un antiguo transformador eléctrico situado en la calle de Francesc Ollé, de Terrassa, al parecer junto a otros indigentes. En un arrebato, producto de las facultades mentales perturbadas de ambos o del ambiente marginal y fuertemente territorial en el que se desarrolla la convivencia de los mendigos y trotamundos, se desencadenó una reyerta -supuestamente, por motivos baladíes- y Óscar acuchilló mortalmente a Lorenzo.Al darse cuenta de lo que había hecho, el presunto asesino intentó quemar a su amigo, que todavía estaba vivo, para enmascarar las pruebas. Además, hizo otra cosa: se desplazó a una gasolinera próxima y levantó una cortina de humo para continuar despistando. Incluso llamó a la policía indicándole que un grupo de encapuchados acababa de apuñalar y quemar a su compañero Lorenzo.

A la policía no le extrañó que un grupo de jóvenes, posiblemente skinheads (cabezas rapadas) por la descripción que dio Óscar, fuera el autor de la cruel acción porque últimamente han proliferado en Terrassa acciones violentas por parte de gente de la extrema derecha, como incendios de oficinas de trabajo temporal realizadas por skins que éstos reivindicaban para jóvenes marginales de izquierda. Pero esta primera impresión decayó enseguida al interrogar los agentes a Óscar, quien entró en innumerables contradicciones. Primero dijo que eran tres los asaltantes y luego que cuatro; al principio, señaló que llevaban botas militares y que iban embozados y después que llevaban pasamontañas, pero que no les pudo ver la cara.

La policía trasladó al mendigo herido a la Mutua de Terrassa, donde falleció nada más ingresar a causa de las cuchilladas y de las quemaduras que presentaba por todo el cuerpo.

Lorenzo trabajaba en la cooperativa local Can Revifa, dedicada a recoger objetos y enseres de segunda mano y donde desconocían que fuera un indigente. El mendigo tuvo acceso al trabajo en el citado centro a través del Departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Terrassa. En la cooperativa pensaban que vivía en una pensión de la ciudad. La policía intenta ahora, sin éxito, localizar a sus familiares.

Por otra parte, el juez Adolfo Fernández Oubiña, que se encontraba de guardia el pasado sábado y que tramitó el caso de la muerte por estrangulamiento de un mendigo en pleno centro de Barcelona, rectificó ayer sus críticas hacia la actuación policial (véase EL PAÍS de ayer), informa Pere Ríos.

El magistrado había asegurado inicialmente que la policía acudió al lugar y no practicó ninguna detención hasta casi cinco horas después, cuando desde el juzgado de guardia les remitió un oficio para que apresaran a los sospechosos.

"Todos nos equivocamos"

Ayer, sin embargo, y tras recibir en su despacho la visita del jefe superior de Policía de Barcelona, Francisco Arrébola, puntualizó: "Todos nos equivocamos alguna vez y hubo una confusión entre muertos", aunque no precisó si el confundido era él o la policía.Al ser preguntado sobre el tiempo que tardó la policía en practicar las detenciones, el juez declaró que "la policía tardó lo que tardó" y a continuación aseguró que "hay que tener fe en las instituciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de noviembre de 1998

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