Tribuna:PEDRO DUQUE, EN EL 'DISCOVERY': DIARIO DE A BORDO
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"La comida aquí es bastante pasable"

Sexto díaLa comida en el Discovery es bastante pasable. Por la mañana tomo zumo de naranja, colacao y cereales, a veces con frutas secas, como orejones. Para las comidas principales hay muchas opciones. Antes del vuelo tuvimos que hacer una selección: probamos las comidas y decidimos el menú de cada día. Ya en vuelo, cada jornada sacamos un cajón de comida marcado con la fecha concreta. Ahí esta todo para los siete tripulantes, marcado con pequeñas pegatinas redonditas de diferentes colores.

Cuando corresponde, sacamos el desayuno, la comida o la cena de cada uno y lo preparamos: añadimos agua fría o caliente para preparar la comida deshidratada o calentamos las cosas si están listas para comer. Hay también tortitas mexicanas de harina de trigo, que usamos a modo de pan. Son muy convenientes porque no dejan miguitas.

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Una vez preparada la comida, nos proveemos de tijeritas y una cuchara, y procuramos anclar las piernas en algún sitio para no movernos demasiado. Yo utilizo la barra de emergencia, gruesa como una pierna, que está pegada al techo. Así que suelo comer cabeza abajo, algo que aquí no tiene la menor importancia.

La única pega de comer boca abajo es que a la hora de buscar la bolsa de la basura tarda uno un poco en orientarse. La comida viene en bolsitas de plástico que cortamos con las tijeras muy cuidadosamente. Luego, con la cuchara, tomamos una porción de comida también muy despacito, y la llevamos a la boca con movimientos suaves para que los líquido no se desprendan. Tuve la opción de traerme comida, y elegí unos chorizos y quesos. Son unos chorizos que preparan unos señores españoles en Nueva York, porque en Estados Unidos es una pesadilla tratar de importar productos cárnicos. Los quesos son de Mahón y de La Mancha. La verdad es que aquí están tan buenos como en la Tierra, pero, como no tenemos nevera (espero que esto se solucione en la estación espacial), se han quedado grasientos. Me cuesta mucho cortarlos sin pringarlo todo, pero, como la cosa lo merece, lo hago poco a poco y convido a todos.

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