Un hombre mata a tiros a su esposa y al casero al descubrirlos juntos

El homicida los halló en su vivienda de Tenerife cuando volvía de caza

Un hombre de 61 años mató ayer de varios disparos con su escopeta de caza a su esposa y al dueño de la vivienda en que residía la pareja en el municipio de Tegueste, al norte de Tenerife. Al parecer, F.G.P. halló juntos a la mujer, Ana Luisa B.P., de 48 años, y al propietario de la vivienda alquilada, José Manuel C.G., de 50, tras regresar a su domicilio a primeras horas de la mañana después de practicar la caza en las cercanías.

En un primer momento la policía aseguró que la pareja estaba en trámites de separación, pero los vecinos del barrio de Pedro Alvarez, en el que habitaban desde hace unos cuatro años Ana Luisa y su marido, afirmaron que el matrimonio no había interrumpido nunca su convivencia y que mantenían una relación aparentemente cordial.El doble crimen se produjo al parecer alrededor de las 8.30 de ayer, cuando F. G. P , que trabaja en la construcción, retornaba a su casa con la única pieza que cobró en su jornada de cacería, un conejo. Dentro de la vivienda encontró a su esposa, Ana Luisa, que tiene tres hijas de un matrimonio anterior, y al dueño de la casa, José Manuel. Sonaron varios disparos.

Los cuerpos fueron encontrados, con heridas de bala en la cabeza, en la parte posterior de la vivienda. Una de las hijas de Ana Luisa llamó al 091 para denunciar que su padrastro había asesinado a su madre y al casero.

La Guardia Civil afirmó ayer que no constan denuncias de la mujer por ninguna clase de maltrato o violencia doméstica. Y los vecinos de la pareja insistían en que la relación entre el matrimonio y el dueño de la vivienda era muy estrecha. José Manuel acudía diariamente al hogar de la pareja, en el que había reservado unas dependencias para mantener animales de corral. Además, los tres eran vistos frecuentemente jugando a los dardos y a la petanca, tanto en la casa alquilada al matrimonio como en un bar cercano. Uno de los amigos de la pareja aseguraba ayer, abrumado por la sorpresa, que por la noche tenía previsto arbitrar una partida de petanca entre el matrimonio, el casero y otros vecinos.

La incredulidad se palpaba ayer en la zona rural, en la que cada vez abundan más los trabajadores de la hostelería y la restauración. Casi todos los vecinos recordaban que el pasado lunes Ana Luisa, su marido y José Manuel, junto a otros amigos, departieron durante varias horas en una barbacoa que habían construido en la parte trasera de la casa. José Manuel, el propietario de la vivienda, ocupaba sus ratos de ocio con el cuidado de sus animales de corral, tras haberse jubilado hace un año de su trabajo en el Aeropuerto Tenerife Sur. Estaba casado, con cuatro hijos, y vivía en un barrio cercano.

Nadie en el pueblo recuerda escenas de tensión o discusiones entre el matrimonio, ni había indicios de un enfriamiento de la amistad entre la pareja y su casero.

El presunto autor del doble crimen fue trasladado por la mañana, instantes después de su detención, a las dependencias del Juzgado número cuatro del vecino municipio de La Laguna, en el que prestó declaración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 01 de octubre de 1998.

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