Getafe propone ahora a Obras Públicas que entierre la N-401

El alcalde de Getafe (143.000 habitantes), el socialista Pedro Castro, le ha cogido gusto a lo de sepultar las grandes infraestructuras de transportes de su ciudad. Una semana después de que el Gobierno regional adjudicara el soterramiento de las vías férreas a su paso por el casco urbano, Cortés volvió ayer a la carga y propuso enterrar la carretera de Toledo (N-401) en su tramo getafense, entre los kilómetros 12 y 16, aproximadamente. El regidor ya ha comunicado a la Comunidad su interés por este proyecto, cuyo coste, a falta de estudios en mayor profundidad, se elevaría por encima de los 9.000 millones de pesetas (el enterramiento de las vías costará 7.049).La idea que baraja la administración getafense consiste en deprimir la autovía en un primer tramo, desde el barrio de las Margaritas hasta el Hospital Universitario, en el cruce con la carretera de Leganés. A partir de ahí, según los deseos de Castro, la N-401 discurriría bajo tierra casi dos kilómetros, para emerger más allá del barrio del Sector III. De esta forma, el Sector III y La Alhóndiga podrían enlazarse mediante una gran avenida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 25 de septiembre de 1998.

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