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"He redescubierto la libertad"

El actor y director Josep Maria Flotats no sabe si al instalarse en Madrid, tras su polémica salida del Teatro Nacional de Catalunya (TNC), va a vivir una nueva etapa de su vida que, como las anteriores en Estrasburgo, París y Barcelona, puede durar varios lustros. Pero sí está seguro de haber redescubierto la libertad: "Lo del TNC ha sido un magnífico porrazo de la providencia y bienvenido sea". Su primer estreno madrileño será el próximo día 29, con uno de los textos que cosecha más éxitos internacionalmente. Arte, obra de Jasmina Reza, que dirigirá e interpretará, junto a José María Pou y Carlos Hipólito, en el teatro Marquina.Barcelona se le quedó pequeña, de joven y se fue a Estrasburgo a aprender. Después París. Fueron veinte años fructíferos. Terminó siendo primer actor de la mítica Comédie Française. Volvió a su Barcelona natal en 1984 y fundó su propia compañía. En esa época emprende el proyecto del TNC, apoyado por el Gobierno de la Generalitat, un proyecto que ve la luz en septiembre de 1997. Quince días después de la inauguración Flotats es fulminantemente destituido al no aceptar injerencias políticas en la gestión artística del TNC y entrar en colisión con el consejero de Cultura de la Generalitat. Estos hechos enfrentan al sector teatral. Permanece en el TNC hasta finalizar la temporada. Días después se instala en una casa del Madrid de los Austrias.

Su buen olfato hizo que comprara los derechos de Arte, el día siguiente de su estreno en 1994, cuando aún no habían salido las críticas ni era un éxito internacional. El mismo olfato le ha llevado a elegir a los actores José María Pou y Carlos Hipólito como compañeros de reparto, para interpretar esta obra en la que se reflexiona sobre el mundo del arte y sobre la amistad a través de una anécdota, como la que provoca uno de los personajes al comprar, por cinco millones de pesetas, un cuadro completamente blanco.

Premios

Entre los tres actores suman más de una veintena de premios, considerados de primer orden. Flotats, además, como director también ha recibido lo suyo. La autora no se queda atrás ya que cada vez que estrena una obra le llueven los galardones. Sólo decir que Arte, entre otros, posee el premio a la mejor obra del año en París (Premio Molière), en Londres (Premio Laurence Olivier y el Evening Standar) y en Nueva York (Premio Tony).Flotats, que tuvo que esperar a convertirse en un actor consagrado en España con su interpretación de Cyrano de Bergerac en 1985, no sabe si al venirse a Madrid se enfrenta a un nuevo viaje iniciático: "Lo que sí tengo claro es que no he venido a hacer unos bolos, vengo a estar y estoy abierto a todo", señala. A todo menos a aceptar un cargo en un teatro público: "Por ahora ninguna propuesta de un teatro oficial me podría tentar". Deja claro que ha salido más que escaldado: "Ya he dado suficiente a las instituciones, no me fío de ellas y tampoco me apetece meterme en otro berenjenal", alega. Con quien no está quemado es con el público catalán: "Los espectadores me han juzgado y nunca han dejado de apoyarme hasta el final, de hecho los políticos no se han empleado a fondo en sus ataques hacia mí por el respaldo grande y continuado del público, si no me machacan...", dice.

Cuando se le pregunta por qué se ha venido a Madrid, permanece en silencio un tiempo más largo de lo normal y lanza toda una perorata: "Mi vida ha cambiado... Al alejarme del TNC, por causas forzadas, descubro que hay una manera sosegada de ejercer mi profesión, no hay que estar todo el día apagando incendios en vez de pensar en la funcion". Y añade: "He venido a ser feliz, compartiéndolo con el público". De su magnífico porrazo de la providencia no quiere hablar: "Quiero estrenar Arte y no quiero que haya cortocircuitos de ánimo; es un pasado inmediato del que yo ya he girado página".

Vanguardias

Arte, que Flotats tenía que haber estrenado en 1995 en Madrid o esta temporada en el TNC y que finalmente llega al Marquina, cuenta cómo dos amigos (Flotats y Pou) se enfrentan con formas muy distintas a un tercer amigo que tiene que oír de todo por haberse comprado un cuadro completamente blanco. Flotats piensa que ello simboliza, entre otras cosas, la polémica que generan las vanguardias en el arte: "El lienzo blanco puede que exista; Ionesco y Beckett fueron en su día el lienzo blanco de la discordia, y Picasso también".El actor, que además de asumir la dirección del montaje se ha encargado del espacio escénico, afirma que la obra de Reza tiene varias lecturas, de manera que entusiasma a públicos muy distintos: "Lleva a los espectadores por unos caminos muy finos, perversos y muy bien observados, pero en todos nos cuenta que lo que nos pasa es gracias o por culpa de la palabra y sus nimiedades que originan cataclismos en las relaciones humanas". Compara a Reza con Shakespeare: "Ella siempre toma atajos para llegar a lo esencial, si algo puede decirlo en dos palabras no lo dice en tres; de ahí que sea muy difícil interpretarla, aunque parece muy fácil y sencillo, porque su obra es tan culta y tan refinada como un gran champaña, que cuanto más bueno más rápido se bebe; todo es un cúmulo de cultura y tradición".

Dice sentirse feliz de traer a España una obra que está siendo un éxito en todo el mundo: "Además, estamos ante un texto que hace que los espectadores nos sintamos más inteligentes y mis compañeros de reparto son excepcionales".

Algo que le ha impresionado a Flotats estos dos meses es que en sus encuentros con "distinguidos" profesionales del teatro estos le abrazan y le dan la bienvenida: "Eso es algo que les define a ellos, no a mí, es muy patente la generosidad y la apertura de la gente de teatro aquí. No me pasó cuando llegué a Barcelona hace 14 años. Puedo contar con los dedos de una mano los que me recibieron bien".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de septiembre de 1998

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