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EL ENCARCELAMIENTO DE BARRIONUEVO Y VERA

El PSOE culpa a Aznar de haber perseguido a toda costa el encarcelamiento de Barrionuevo

El ex ministro José Barrionuevo y el ex secretario de Estado Rafael Vera ingresarán esta tarde en la prisión de Guadalajara para cumplir la pena de 10 años a que han sido condenados por el secuestro de Segundo Marey. Su encarcelamiento, previsto para ayer, se ha demorado 24 horas porque Interior pidió aclaraciones al Tribunal Supremo sobre cómo ejecutar las penas. Tres magistrados de este tribunal se opusieron al cumplimiento inmediato de la sentencia y defendieron su suspensión cautelar. Los hijos de Barrionuevo y Vera han hecho un llamamiento a los militantes socialistas para que acudan masivamente a acompañarles hasta las puertas de la cárcel.

La ira de los socialistas ante el inminente ingreso en prisión del ex ministro del Interior José Barrionuevo y del ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera se dirige exclusivamente hacia el Partido Popular, y singularmente contra el presidente del Gobierno, José María Aznar, a quien culpan de la situación de estos ex altos cargos socialistas. La referencia a los tribunales prácticamente ha desaparecido y tan sólo queda su convicción de que la sentencia "es injusta".La Ejecutiva del PSOE da por supuesto que "Aznar ha conseguido su objetivo de que un ministro socialista ingrese en prisión", aunque el móvil que atribuye al PP es el de intentar que los ciudadanos ignoren la etapa de Gobierno socialista y nieguen su apoyo a esta formación política. El PSOE a partir de ahora luchará por ganar las elecciones y construir "un futuro distinto al del rencor, injusticia e iniquidad que propician Aznar y sus apoyos".

A pocas horas de que Barrionuevo y Vera ingresen en prisión, la cúpula socialista decidió emitir un durísimo comunicado del que se desprenden tres mensajes. Primero, mostrar la solidaridad a Barrionuevo y a Vera y reiterarles que les van a apoyar hasta lograr que quede acreditada su inocencia mediante la estimación de los recursos que el Estado de Derecho pone a disposición "de quienes se creen injustamente condenados". A continuación se acusa al presidente del Gobierno, Aznar, de haber perseguido durante años el objetivo de ver a un ministro socialista en la cárcel, aunque el fin último sería el de borrar de la conciencia de los ciudadanos la etapa de los Gobiernos de Felipe González y, como consecuencia de ello, que a partir de ahora y por mucho tiempo el PSOE no obtenga el crédito de los ciudadanos. Ante esto último, la dirección del PSOE "advierte" que el PP no logrará ese objetivo. "El PSOE ilusionará nuevamente a los ciudadanos con un futuro distinto al del rencor, la injusticia y la iniquidad que propician Aznar y sus apoyos".

Esta declaración leída por el secretario de Organización, Criprià Ciscar, fue el resultado de sendas reuniones celebradas en la noche del martes y en la mañana del miércoles, en las que intervinieron el secretario general, Joaquín Almunia; el candidato a la presidencia del Gobierno, José Borrell; Alfredo Pérez Rubalcaba, portavoz del PSOE; el portavoz económico, Juan Manuel Eguiagaray, y Ciprià Ciscar. La lectura corrió a cargo de este último, momento en el cual Almunia y Borrell abandonaban la sede federal del PSOE para dirigirse al domicilio de Barrionuevo, donde estuvieron casi una hora.

Borrell mantuvo su agenda, en la que figuraba una reunión con la Permanente del Grupo Parlamentario Socialista, del que es portavoz. También este órgano quiso hacer pública su posición, no muy diferente a la expresada por la Ejecutiva. El portavoz adjunto, Luis Martínez Noval, leyó los dos folios aprobados por unanimidad entre los dirigentes parlamentarios.

Con estas aseveraciones se pone de manifiesto que los socialistas tienen la intención de hablar de la situación de Vera y Barrionuevo sólo en términos políticos. Como prueba de ello, el Grupo Parlamentario, a iniciativa de José Borrell, decidió ayer retirar la petición de comparecencia en el Congreso del presidente del Tribunal Supremo, Javier Delgado Barrio, para demostrar su deseo de zanjar la polémica abierta este fin de semana. Delgado Barrio criticó las "airadas reacciones" de los socialistas ante la sentencia, y Felipe González le acusó de haber callado cuando el Supremo recibía "fuertes presiones políticas y mediáticas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de septiembre de 1998

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