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El laberinto temático

Francia abre grandes parques habitados por personajes de cuentos europeos

Puede que sea el destino de los europeos que en la región de la Touraine, a orillas de la Dordoña, Isabelle de Beaufort y Bernard Ramus hayan construido una premonición de nuestro futuro como figurantes de un continente-balneario. Dos grandes extensiones, de 5 y 12 hectáreas, han sido transformadas en una nueva variante del llamado parque temático, unos gigantescos -récord Guiness- laberintos que están habitados por personajes de nuestra tradición cultural.Labyrinthus son parques que se basan, según Bernard Ramus, en la idea del viaje iniciático. El visitante, solo o en grupo, deambula por el jardín y se encuentra con un gato sonriente, la liebre de marzo o la reina de corazones empeñada en decapitar a todo el mundo. Cada uno de esos personajes le cuenta parte de la historia de Alicia en el país de las maravillas, y les ayuda también a orientarse o mejor perderse en el laberinto de verdura.

Entre junio y septiembre, más de 200.000 personas acuden a estos "parques temáticos efímeros, con alma, sin plástico ni tecnología", precisa Ramus, que proponen recorridos en forma de mandala, de carta de la baraja -referencia a Alicia- o que nos preparan para asaltar un castillo encantado -en ese caso se evoca a Merlín, al rey Arturo, a Lancelot y a don Quijote.

"Todo surge de nuestra experiencia como organizadoress de fiestas", explica Isabelle de Beaufort. "Un día, el presidente de una región francesa nos pidió una idea para atraer a los turistas hacia el interior, para lograr que no pasaran todo su tiempo de ocio en la playa o recorriendo los castillos del Loira. Y de ahí vino la idea de los jardines animados, de Labyrinthus".

La inversión inicial es de 5 millones de francos -125 millones de pesetas- y la región alquila el terreno después de vallarlo y dotarlo de unas infraestructuras mínimas. "Hay que instalar unos servicios permanentes, entre ellos una oficina de turismo, luego imaginar el laberinto y ponerse en marcha deprisa", dice Ramus. De ahí que se haya preferido el maíz y el girasol al clásico tejo o boj, que necesitan años para ganar altura.

El éxito de Labyrinthus -comenzó en 1996- permite que hoy existan dos parques de este tipo en Francia y uno en Bélgica. El año que viene puede que sean ya cuatro o cinco en Francia. Hay que evitar que estén demasiado cerca, unos de otros. "200 kilómetros es la distancia mínima", comenta Ramus, que piensa que Italia y España podrían explotar la fórmula. De momento, el invento marcha, permite cultivar sin subvenciones comunitarias, ganar dinero, no estropear el paisaje, ponerle una pizca de poesía y humor a la naturaleza... Y, de aquí a 2.000 años, los arqueólogos encontrarán algo más misterioso que los raíles de las montañas rusas de Disneylandia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de agosto de 1998