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CARTAS AL DIRECTOR

Motoristas de tráfico

Hace unos años hice un curso avanzado para motoristas. Me presenté el primer día en mangas de camisa y mitones, pues arreciaba el calor de lo lindo, pensando que llevar guantes, aunque fuera de fantasía, ya era señal de responsabilidad. El instructor no quiso hacerse cargo de mí sin la debida protección, es decir, traje de motorista con coderas, rodilleras y hombreras, guantes y casco integral. Remitió la lección al día siguiente y a punto estuvo de hacerlo para siempre. Total, que había estado años y años subido a una moto sin más protección en verano que una camisa floreada para presumir más que para ser visto y una cazadora cualquiera para el frío. Aplicando el cuento a la policía montada en moto, hace unos días, camino de la playa de Guetaria, tropecé no con un agente de Tráfico, sino con tres parejas con ropa muy similar a la que yo llevaba el primer día de mi curso especial. Me dieron ganas de decirles que no debían ir vestidos así; que una caída a escasa velocidad podía descarnar un brazo hasta el hueso; que esos cascos con frontal abatible había que llevarlos cerrados; que el cuero de las botas tendría mejor uso en las rodillas; que no estaban dando buen ejemplo a otros motoristas insensatos como ellos. Pero, ¿cómo decírselo? Pues desde aquí y ahora.

De paso, pido a los fabricantes e importadores de motos ruidosas que nos dejen dormir. Olvídenlas. Dejen de fabricarlas o de importarlas, porque en una democracia como la nuestra no hay todavía quien se atreva a normalizar la contaminación por miedo a confundir la velocidad con el tocino.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de agosto de 1998