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El asesinato de otra mujer alerta contra la violencia doméstica

La escalada de violencia doméstica de los últimos días se cobró ayer en Arrecife (Lanzarote) una nueva víctima, Fuencisla Espinosa, de 23 años, que murió tras recibir al menos seis puñaladas de su ex novio, Marcos Antonio Armas Rodríguez, de 33 años, con el que tenía un hijo de apenas dos años. Después de cometer el asesinato, Marcos Armas se entregó a la Guardia Civil de Teguise y confesó haber matado a su ex novia en lo que describió como un ataque de celos.Según fuentes de la Jefatura Superior de Policía en Canarias, el agresor irrumpió en el apartamento donde se encontraba la que fue su novia en compañía de otro hombre, que al parecer no resultó herido.

La joven había sufrido en ocasiones anteriores malos tratos por parte de su ex compañero, hasta el punto de que había presentado varias denuncias contra él. Fuencisla Espinosa murió en el Hospital General de Lanzarote tras ser atendida en primeros auxilios por la Cruz Roja, y se convirtió en el segundo caso de violencia doméstica que acaba en muerte desde que comenzó la semana: el anterior se produjo el martes en El Arahal (Sevilla).

A la vista de los cálculos barajados, se desconoce cuántas mujeres han fallecido víctimas de la ira de sus compañeros y maridos en el presente año. La portavoz de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, María Antonia Hernán, habló ayer de 33; y la subdirectora de estudios del Instituto de la Mujer, dependiente de Asuntos Sociales, Pilar Dávila, rebajó esta cifra a 15. Estos cálculos oficiales también resultan inferiores a los 19 casos de mujeres asesinadas por sus parejas publicados por EL PAÍS en 1998.

9.142 denuncias

Pilar Dávila declaró asimismo que se han presentado 9.142 denuncias por malos tratos en los primeros seis meses de este año, lo que suponen 480 más que el año pasado en el mismo período de tiempo, y un incremento de un 5,25%. En 1997 fueron asesinadas 91 mujeres por sus maridos y parejas, y se presentaron 18.156 denuncias.A raíz de esta ola de asesinatos en el entorno doméstico se han sucedido las llamadas de alerta. El secretario general de la Asociación Profesional de la Magistratura, José Luis Requero, admitió ayer que "el ordenamiento jurídico no ofrece muchas opciones de evitar estos sucesos".

El fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Francisco Hernández Guerrero, reconoció a su vez que "el derecho siempre llega tarde". Francisco Hernández entiende que la respuesta de la justicia "no resulta suficiente de acuerdo con la gravedad de la situación".

La subdirectora del Instituto de la Mujer, Pilar Dávila, depositó sus esperanzas en la reforma del Código Penal y de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que incluirá el alejamiento del agresor del domicilio de la víctima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de agosto de 1998