El Batallón 3-16

En Honduras al principal escuadrón de la muerte le pusieron un nombre en clave: Batallón 3-16. No existe acta de su fundación, pero los primeros desaparecidos datan de 1981. En ese año, Washington decidió cambiar de embajador en Tegucigalpa. John Dimitri Negroponte fue el elegido. Su currículo, impecable: antiguo jefe de la CIA en Vietnam. Negroponte fue el hombre clave de la estrategia anticomunista de Washington en Centroamérica y en la creación de la Contra nicaragüense.Billy Joya no era un miembro cualquiera del 3-16. Llegó a jefe de su división táctica. Ese batallón actuaba sincronizado con la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI), el brazo represor del Ejército. Los hombres del 3-16 fueron entrenados por agentes de la CIA y destacados militares argentinos. "De ellos aprendieron los métodos de tortura", dice Ernesto Custodio, del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh). En esa época aparece vinculado a la instrucción del 3-16 el general Suárez Manson, uno de los mayores represores de la dictadura argentina. Billy Joya no sólo estudió los métodos argentinos. Siendo cadete de la escuela militar Francisco Morazán de Tegucigalpa, marchó becado al Chile de Pinochet.

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La opinión de sus mentores sobre el 3-16, al que se le atribuyen 200 ejecuciones extrajudiciales, era pésima. Un documento secreto del Pentágono de los años ochenta, desclasificado hace unos meses, dice: "Son inexpertos, incompetentes y abusan de la violencia".

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