La isla del "blues" San Fernando se rinde ante el sentimiento de la música negra

San Fernando, una ciudad de magro atractivo turístico marcada por las servidumbres militares, tiene sed de cultura. Los grandes eventos teatrales, los circuitos de exposiciones, la buena música, todo pasa de puntillas por la bahía de Cádiz, casi sin tocar suelo isleño. La patria chica de Camarón y Luis Berenguer busca su propio espacio en la vida cultural de la comarca y parece haberlo encontrado en la pasión por el blues; un tipo de música que, al igual que el flamenco, nace del sentimiento. Un ritmo cuya forma primitiva surge en las plantaciones norteamericanas de finales del siglo pasado, en las que los esclavos negros huían de la realidad reflejando su tristeza a través de la música. Como una palmera en medio del desierto, el Festival Internacional de Blues Ciudad de San Fernando reclama su protagonismo, aferrándose al feeling para no perder el tren. Sus impulsores quieren hacer de La Isla de León la capital andaluza del blues, un evento de repercusión nacional que siga creciendo un año tras otro. Su última edición, celebrada en el Parque Almirante Laulhc, logró reunir a un millar y medio de personas en una noche mágica que tuvo sobre el escenario a The Blues Machine, formado por antiguos miembros de la Caledonia Blues Band, junto a los vitorianos The Allnighters y el virtuoso guitarrista chicano Hook Herrera. Un cartel de aunténtico lujo para una localidad que vive y bebe de la música con cuentagotas, y que está más habituada a los espectáculos de Ricky Martin o Mónica Naranjo que a estos sonidos de culto. Y esa fue precisamente la sensación compartida por los aficionados reunidos en el Festival: la de participar de un sentimiento minoritario, pero tan intenso y vibrante como el propio blues. "Hay gente interesada en que el blues muera", anunció el presentador televisivo Profesor Luy, blandiendo una pistola de fogueo, y el anfiteatro fue un clamor. "Pero el blues no va a desaparecer, porque es la música del sentimiento, de la marginación, del trabajo duro". En las palabras del empresario José Peinado, coordinador del Festival, hay también más entusiasmo que nostalgia hacia los ritmos y melodías que acabaron derivando en el jazz y el rock and roll. "Queremos dotar al Festival de su verdadera dimensión internacional", asegura Peinado, "a pesar de las dificultades que tenemos para que las instituciones se vinculen, y se impliquen, en este proyecto". Apoyo incondicional Los músicos participantes se mostraron extremadamente sorprendisos por la grata respuesta del público, parte del cual se había desplazado desde los más diversos puntos de Andalucía para no perderse la que es, junto al Festival de Antequera, la única cita bluesera de la comunidad autónoma. "Tenemos que apoyar este tipo de acontecimientos", comenta Domingo, un veterano seguidor del blues que quiso emprender una aventura semejante en la capital gaditana. Domigo chasquea los dedos al ritmo de la batería. "A ver si logramos mantenerlo o traer orquestas de Nueva Orleans, a B.B. King o a Ray Charles", dice refiriéndose a las grandes leyendas de la música negra que todavía hoy siguen en activo; grandes dinosaurios de la música por cuyas venas nunca ha dejado de fluir el blues. La supervivencia de este Festival, así como la ininterrumpida programación de conciertos de blues que tienen lugar a lo largo de todo el año, permite albergar las mejores esperanzas.

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