Reportaje:

La comunidad internacional elabora un convenio para reducir el trabajo infantil

Uno de cada cuatro niños del Tercer Mundo, entre 5 y 14 años, está empleado

Erradicar el trabajo infantil es, por ahora, una utopía. Pero la comunidad internacional está dando, de la mano de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), algunos pasos para, por lo menos, tratar de impedir que los niños desempeñen empleos peligrosos, que sus jornadas laborales sean interminables o que se vean obligados a prostituirse. Las últimas estadísticas elaboradas por la OIT señalan que uno de cada cuatro niños de entre 5 y 14 años del Tercer Mundo trabaja. En total, en los países en desarrollo unos 250 millones de pequeños están empleados

La 86ª Conferencia Internacional del Trabajo, organizada por la OIT, concluyó en Ginebra a finales de junio con la aprobación por consenso por las delegaciones de 157 países del borrador de una convención que prohíbe las formas más peligrosas e inhumanas del trabajo de los niños. El texto está siendo ahora sometido a las observaciones escritas de los Estados miembros y, en la primavera del año próximo, estará lista una versión definitiva que debería ser aprobada por la 87ª Conferencia. Bastará con que dos países la ratifiquen para que la convención entre en vigor.El proyecto, que quiere proteger a todos los menores de 18años, reitera la prohibición de la esclavitud, la venta, el alquiler y la trata de niños, así como su utilización en actividades ilegales como la producción y el tráfico de estupefacientes, la prostitución y la pornografía.

Más concretamente, con relación al mundo laboral, el texto proscribe que los niños trabajen con máquinas peligrosas, transporten pesos excesivos, permanezcan en un ambiente malsano expuestos, por ejemplo, a sustancias peligrosas, que sus jornadas laborales se desarrollen de noche y que no puedan regresar a sus hogares a dormir.

Sanciones

Los países en desarrollo que ratifiquen la convención se comprometerán a poner en práctica programas tendentes a eliminar las modalidades más viles del trabajo infantil y a introducir en su legislación sanciones penales aplicables a los que exploten a niños. El paso adelante que ha supuesto la adopción, en Ginebra, del borrador de la convención ha sido, en parte, estimulado por la famosa Marcha Mundial contra la Explotación Laboral de la Infancia, que recorrió 107 países para sensibilizar a la opinión pública, y a una serie de nuevas estadísticas dadas a conocer por la OIT.

Al ser con frecuencia "ilegal y clandestino", el trabajo infantil no figura en las estadísticas laborales. Para tratar de evaluar su importancia, la OIT ha puesto a punto "nuevos métodos de encuesta" primero en cinco países -Ghana, India, Pakistán, Senegal y Turquía- que más tarde ha aplicado parcialmente en dos decenas más. Con los datos recopilados se atreve a hacer estimaciones sobre el conjunto del Tercer Mundo. Los resultados obtenidos son llamativos: unos 250 millones de niños de entre 5 y 14 años residentes en países en desarrollo -uno de cada cuatro en esa franja de edad- trabaja; 120 millones tienen una jornada laboral completa, y los otros 130 lo hacen a tiempo parcial.

Asia, el continente con más peso demográfico, es también donde más niños trabajan (153millones), seguido por África (80 millones), América Latina (17,5 millones) y el resto está en Oceanía. En proporción a la población es en África donde trabaja el más alto porcentaje de niños, el 41%, mientras Latinoamérica arroja el índice más bajo (17%). Los niños trabajan más en zonas rurales que en las urbanas y empiezan también allí antes su actividad laboral. Es corriente que en el campo uno de cada cinco galopines que participa en la siembra o en la cosecha tenga sólo entre 5 y 9 años. Además, el trabajo infantil en la agricultura no suele estar remunerado.

Discriminaciones

En las aglomeraciones urbanas sí se suele pagar a los niños y se empiezan también a producir las primeras discriminaciones. Las niñas trabajan más tiempo y están peor pagadas que los niños porque, probablemente, son generalmente contratadas como empleadas domésticas, un sector en el que los sueldos son los más bajos. Ni los unos ni los otros cobran horas extraordinarias y su semana laboral puede ser de hasta 56 horas. Los niños son menos conscientes del riesgo que los adultos y sufren, por tanto, en mayor proporción accidentes laborales. Muy pocos -sólo un 2% de la fuerza laboral infantil- obtiene un empleo en la construcción, pero nada menos que el 35% de las niñas y el 26% de los niños que trabaja en ese sector son víctimas de accidentes graves.

En términos más generales, el 3% de los niños se ve obligado a dejar de trabajar definitivamente a causa de un accidente, mientras la mitad de ellos interrumpen temporalmente su actividad laboral a causa de lesiones o de enfermedades profesionales.

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