Un libro de buena fe
El libro cabe en una mano, tiene la tapa dura y el placer largo. Así acaba: "Las vidas más hermosas son aquellas que se adecuan al modelo común y humano, con orden, pero sin milagro ni extravagancia". Montaigne -su esencia- en una lengua española. Al fin. Hubo otros intentos, desgraciados. No hay literatura más conversacional que ésta. Nada que ver con el aforismo apuntillado. El libro se escribió para reparar la muerte del amigo La Boétie, el conversador. Toda la gran literatura es esta reparación. Lo demás es pura imaginación mostrenca. Que la conversación prosiga depende de hombres como Ródenas y su castellano convivencial, que oculta, con tanta elegancia, unos cargados intestinos filológicos. Otros, lo primero que ponen son los intestinos sobre la mesa. Felicidad va leyendo a un hombre del quinientos: "Todo es un hervidero de comentaristas; de autores, sin embargo, hay gran escasez". Va anotando en su agenda. Coger el teléfono y llamar a Montaigne. Quedar con Montaigne. Ver qué dice Montaigne de esto. Preguntar a Montaigne. Pedirle hoy mismo un artículo a Montaigne. Michel de Montaigne: Un libro de buena fe. Edición de Domingo Ródenas. Península, 1998.


























































