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El partido en el poder se atribuye el triunfo electoral en Camboya

El partido del primer ministro, Hun Sen, se atribuyó anoche la victoria en las elecciones del domingo en Camboya, las primeras en 30 años sin tutela exterior, aunque sin alcanzar los dos tercios necesarios para poder formar Gobierno. Sin embargo, la Comisión Nacional Electoral, que tenía previsto anunciar los primeros resultados a última hora de ayer, decidió aplazarlos hasta hoy por ser de momento "poco significativos".

El Partido del Pueblo de Camboya (PPC, ex comunista), según sus propias proyecciones, ha conquistado 66 de los 122 escaños de la Asamblea Nacional por delante de las otras dos principales fuerzas rivales: el Frente de Unidad Nacional para una Camboya Independiente, Neutral, Pacífica y Cooperativa (Funcinpec, monárquico), del príncipe Norodom Ranariddh, hijo del rey Norodom Sihanuk, y el partido del independiente y ex ministro de Finanzas Sam Rainsy.

En Pailin, al este del país, que durante más de una década fue la capital del territorio dominado por el Jemer Rojo, los primeros resultados avanzan la victoria de Rainsy pese a los pronósticos favorables a Hun Sen. Se estima que éste haya sido derrotado por Ranariddh en la capital, Phnom Penh, y triunfado en la mayoría de las provincias. Según todas las previsiones, el nuevo Gobierno deberá salir de alguna fórmula bipartita o tripartita. No es imposible que Hun Sen se vea forzado a gobernar de nuevo con el príncipe Ranariddh, que fue coprimer ministro hasta que Hun Sen le apartó en un golpe de Estado en 1997. Los tres principales candidatos consideraron "aceptables" los comicios, empañados tan sólo por un ataque de la guerrilla jemer que causó 10 muertos. La participación fue muy alta, en torno al 90% de los 5,4 millones de votantes inscritos, prácticamente el mismo nivel que el registrado en los comicios de 1993, que fueron organizados bajo la supervisión de la ONU y la protección de 16.000 cascos azules.

Ayuda crucial

La limpieza de estos comicios es vital para que el atribulado país del sureste asiático vuelva a obtener la ayuda económica exterior, interrumpida en julio de 1997 tras el golpe de Hun Sen. La comunidad internacional ha sufragado las elecciones del pasado domingo. Al menos 420 observadores extranjeros, coordinados por la ONU, vigilaron el desarrollo de la consulta, y serán sus dictámenes los que sirvan para determinar si ha habido suficiente credibilidad. Japón, que fue el país impulsor del plan que propició la celebración electoral, consideró ayer que la votación se realizó de forma "libre y honesta". La secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, declaró en Manila, donde participa en el Foro Regional de la ASEAN (Asociación de Países del Sureste Asiático), que los camboyanos demostraron con su afluencia a las urnas que "desean que la democracia funcione".

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