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Un atasco de cientos de camiones obliga a cerrar la autopista entre Irún y Biriatou

Un impresionante tapón de 30 kilómetros de recorrido originado por la concentración de centenares de camiones en la autopista A-63, que une Francia con España por el paso fronterizo entre Irún y Biriatou, obligó ayer a las autoridades francesas a cerrarla al tráfico, tanto pesado como ligero, en dirección a España durante todo el día y produjo un caos sin precedentes, dado el incremento de vehículos en circulación en las actuales fechas vacacionales. La restrictiva norma del Gobierno vasco afectó a este último tipo de tráfico y a camioneros españoles y portugueses.

El conflicto tiene su origen en la aplicación el pasado sábado, día de Santiago, de la normativa del Gobierno vasco que limita la circulación de camiones pesados por la red de carreteras de la comunidad en días festivos, con la excepción de los frigoríficos y las mercancías perecederas, como la fruta o el pescado.Un portavoz de la Gendarmería francesa, responsable del tráfico en las rutas de su país, reconoció ayer, ante esta caótica situación, que, aunque se les había advertido con suficiente tiempo de esta medida, muchos de los camioneros, que habían estacionado sus vehículos en los arcenes para esperar, se acercaron por la tarde a la frontera "creyendo que entre las diez y las doce de la noche del sábado se iba a permitir la circulación del tráfico pesado, por lo que se fueron colocando para entrar en territorio español".

La falsa posibilidad produjo una movilización inmediata de camiones y generó un tapón de tal envergadura que obligó a las autoridades francesas a impedir el tráfico de todo tipo de vehículos, pesados y ligeros, en las dos direcciones de la autopista durante tres horas.

Los gendarmes tuvieron que intervenir para ordenar el caos creado en los kilómetros próximos a la frontera y desviaron por San Juan de Luz el tráfico ligero hacia la N-I en Irún.

Mientras tanto, el tapón de los camiones permaneció en la autopista a la espera de la apertura definitiva, a las diez de la noche de ayer, domingo.

Aunque se trata de un episodio que se reproduce desde que, en junio del pasado año, el Gobierno vasco puso en vigor su normativa restrictiva, el caos vivido en esta doble jornada festiva con motivo del día de Santiago no había tenido precedentes por su dimensión.

Según las autoridades francesas, los problemas derivados de la aplicación de esta medida afectan principalmente al tráfico pesado de España y Portugal. "Son los camioneros españoles y portugueses los más penalizados", declaró el portavoz de la Gendarmería, "aunque este fin de semana afectó también a centenares de veraneantes que han hecho más de 2.000 kilómetros para ir a España de vacaciones".

La medida del Gobierno vasco ha producido problemas de atascos por los desajustes entre los calendarios festivos de Francia y el de su comunidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de julio de 1998

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