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Un mal acuerdo

Las mujeres están prácticamente bajo arresto domiciliario en Afganistán. Los talibán, (...) en sucesivos edictos, prohiben a las mujeres estudiar, trabajar, recibir asistencia médica e incluso salir de sus casas. Las organizaciones internacionales y humanitarias quieren ayudarlas, pero para conseguir el permiso deben comprometerse con los talibán. (...) El reciente acuerdo firmado por la ONU ha sido una terrible equivocación. (...) El problema estriba en las restricciones impuestas por los talibán, especialmente una que obligaba a todas las mujeres islámicas que prestaban ayuda humanitaria a ser acompañadas en público por un pariente varón. El acuerdo no supone un avance en este aspecto. Compromete a los talibán a abstenerse de arrestar o molestar a los trabajadores de la ONU, les permite construir varias escuelas y mejorar el principal hospital para mujeres, que no tiene medicamentos, equipamiento ni agua corriente. A cambio, la ONU firma un documento que respalda algunas de sus discriminaciones más extremas, por ejemplo, que la reanudación de la atención médica y la educación femenina "tendrá que ser gradual". (...) Desde la firma, han decretado el cierre de las escuelas para niñas mayores de 8 años (...) y que se niegue la atención médica a las mujeres que no vayan con un pariente varón. (...) Es difícil trabajar con un Gobierno dispuesto a sacrificar a la mitad de su población. Pero la ONU no debe permitir que los talibán crean que en el exterior se apoyan sus descabelladas ideas.

13 de julio

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