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Muere Paco Toronjo, el mejor intérprete de los fandangos de Huelva

Hacía ya algún tiempo que no podía cantar. Un cáncer de laringe le había dejado mudo, y esto, en un hombre como Paco Toronjo, fue una tragedia personal, pues vivía lo jondo apasionadamente. El cantaor, de 70 años, murió ayer en su casa de Huelva, y su cuerpo fue llevado a la Peña flamenca situada enfrente, donde se instaló la capilla ardiente.Cantaba coplas que creaba él, sin importarle mucho los ripios que pudieran tener. En esta faceta de su arte fue extraordinariamente prolífico, siendo lugar común entre los aficionados flamencos que podía pasarse horas, noches enteras, cantando por fandangos sin repetir una sola de las letras.

Francisco Gómez Arreciado, que así se llamaba, había nacido en 1928 en Alosno (Huelva), la mítica cuna de los fandangos. No salió de su pueblo hasta cumplidos los 30 años. Allí había aprendido a cantar de niño, oyendo a la gente mayor -sus padres, su abuela-.

Luego formó pareja con su hermano Pepe, que murió aún joven, y él continuó en solitario, ganando gran popularidad como divulgador del fandangos de Huelva. En todo lo que cantaba puso un acento personal muy original. Con Paco Toronjo desaparece, sin duda, la figura más representativa del cante onubense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de julio de 1998