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Renfe cree que su modelo de financiación público está en peligro

Están en juego 1,1 billones en cuatro años. La compañía ferroviaria Renfe y los ministerios de Fomento y de Economía deben renovar este año el Contrato-Programa que establece la cuantía y el destino de las subvenciones estatales a la compañía en los próximos ejercicios. Pero las negociaciones para renovar el contrato vigente (1994-1998) aún no han comenzado oficialmente y en Renfe cunde la inquietud por las repercusiones que sobre su modelo de financiación puede tener tal retraso.

El Contrato-Programa entre Renfe y el Estado recoge habitualmente cinco convenios: cercanías, trenes regionales, gestión de la infraestructura ferroviaria, compensación por los intereses que genera la deuda que el Estado mantiene con Renfe (unos 600.000 millones de pesetas de una deuda global superior al billón de pesetas) y aportaciones al Plan de Viabilidad que elabora la compañía.En 1998, por los cinco conceptos mencionados, Renfe recibió del Estado 250.900 millones de pesetas desglosados de la siguiente manera: 36.000 millones por subvención a las líneas de cercanías; 6.300 millones para líneas regionales; 128.000, por el contrato de mantenimiento de líneas férreas; 38.000 millones para pagar intereses de la deuda y 42.600 millones para desarrollar el Plan de Viabilidad.

La compañía que preside Miguel Corsini quiere tener, negro sobre blanco y firmado cuanto antes, el documento que asegurará su financiación en los próximos años. Y para ello, necesita iniciar las negociaciones de forma inmediata.

Los tira y afloja entre Renfe y los representantes de los ministerios de Economía y de Fomento (antes Transportes y Comunicaciones) a la hora de pactar el Contrato-Programa han sido tradicionalmente largos. Por poner un ejemplo, el contrato que expira este año (1994-1998) se firmó en octubre de 1995.

En Renfe, cuyo presidente ha aludido públicamente a la necesidad de iniciar negociaciones con el Gobierno desde al menos marzo del pasado año, cunde la inquietud por el retraso en la negociación del nuevo compromiso.

Comité de seguimiento

Aunque según fuentes de la empresa no ha habido una petición oficial de inicio de conversaciones por parte de Renfe, en las reuniones del comité de seguimiento del Contrato-Programa (a las que acuden representantes de la empresa y de los ministerios) sí se ha aludido a la necesidad de iniciar las negociaciones.Por parte de la compañía ferroviaria, las bases de la negociación, contenidas en el denominado Nuevo Plan Estratégico 1999-2003, están prácticamente listas. Consultados acerca de la situación del actual Contrato-Programa y de los contactos con Renfe, ni el Ministerio de Fomento ni el Ministerio de Economía ofrecieron detalles.

En líneas generales, la empresa ferroviaria espera recibir del Estado algo más de un billón de pesetas en los próximos años para atender sus necesidades.

En los últimos ejercicios, las aportaciones estatales al ferrocarril se han ido reduciendo progresivamente pero, según fuentes de la compañía, existe un umbral mínimo que impone el servicio de la deuda y el mantenimiento de las líneas que es difícil de reducir. Según las cuentas de Renfe, desde el año base 1993 (ejercicio anterior a la entrada en vigor del contrato que expira el 31 de diciembre) y hasta la fecha, el Estado ha reducido su aportación a la compañía en 206.000 millones de pesetas.

La dirección de Renfe y los sindicatos CCOO y UGT firmaron ayer el convenio colectivo que contempla una subida para el año 1998 del 1,8% y la incorporación a la plantilla de 145 nuevos trabajadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1998

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