Vigías en la costa contra el alga asesina

La Caulerpa taxifolia, vulgarmente conocida como alga asesina, tiene la temible capacidad de navegar por el litoral convertida en el indeseable polizón de algunas embarcaciones. Su enorme instinto de supervivencia le permite resistir hasta siete días fuera del agua y permanecer como un peligro latente en el húmedo y oscuro cajón de la cadena del ancla o en las redes de pesca de los barcos. Lanzada de nuevo al agua, un simple fragmento del vegetal puede dar origen a un nuevo foco que en poco tiempo extienda sobre la biodiversidad del fondo marino su manto de monótono verdor. Desde mayo hasta diciembre, un equipo del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB) recorre el litoral catalán a la caza de cualquier indicio de la presencia de esta agresiva especie. La Caulerpa taxifolia es una alga verde de origen tropical que se introdujo accidentalmente en Mónaco en 1984. Su vigor, velocidad de crecimiento y resistencia a las bajas temperaturas, características insólitas en otras especies tropicales, le han permitido arraigar con pasmosa facilidad y enorme voracidad en los fondos mediterráneos. Francia, Mónaco, Italia y Croacia tienen en sus costas zonas afectadas. En España, el alga asesina ha arraigado en algunas pequeñas calas mallorquinas, aunque se mantiene bajo control. Allí donde se implanta elimina a las demás algas y origina cambios importantes en otras especies, como esponjas y erizos. En mayor o menor medida, todo el sustrato acaba afectado y se produce un desequilibrio del ciclo biológico. En los fondos marinos totalmente colonizados se produce una merma en diversas especies de peces, que en su mayoría rechazan el alga como alimento. El equipo del CEAB inspeccionará 123 puntos del litoral y realizará un censo de las comunidades bentónicas, integradas por los animales y las plantas que viven en contacto con el fondo del mar. Las observaciones se realizan mediante una embarcación neumática que arrastra a un buceador aferrado a un planeador. Se alterna la observación de superficie con las inmersiones a pulmón libre. Sólo en los fondos de mayor complejidad biológica, como en las islas Medes, se usan equipos de inmersión con botellas. Babosa marina En la tarea de detección del alga se ha querido implicar a pescadores, buceadores, propietarios de embarcaciones y bañistas. Cualquiera que vea un tallo reptador fijado en el fondo marino del que asoman unas características frondas que recuerdan a las hojas de algunas coníferas, como el tejo, debe comunicarlo al centro de Blanes (tel. 972 33 61 01). La erradicación completa del alga sólo es posible en las manchas incipientes. Después, se han declarado ineficaces tanto los métodos físicos como los químicos. No obstante, según recientes estudios, el mejor aliado en la lucha contra el alga podría estar en los mismos fondos marinos: una humilde babosa que se nutre exclusivamente de algas Caulerpa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de junio de 1998.