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Una primicia demasiado trágica

El periodista Constantino Ruiz Carnero, que el 25 de mayo de 1924 fue nombrado director de El Defensor de Granada, recibe en la redacción una carta fechada siete meses más tarde, con remite de Madrid y la firma de su amigo Federico García Lorca. Éste se queja en términos amargos del mal recibimiento que su ciudad le había dispensado al filósofo Ortega y Gasset y al novelista Pío Baroja. No sabía Lorca que el mal recibimiento con mayúsculas se lo preparaban a él los sicarios de Ruiz Alonso. El Defensor dará la primicia de que Lorca ha vuelto a Granada. El propio Ruiz Carnero lo llama por teléfono el 14 de julio de 1936 a la Huerta de San Vicente para confirmar el contenido de la información que su periódico sacará en portada al día siguiente: "El ilustre autor de Bodas de Sangre se propone pasar una temporada con sus familiares". El destino unió los destinos de poeta y novelista. El primero murió asesinado el 19 de agosto de ese año; el segundo, entre los días 7 y 11 de dicho mes, después de que los fascistas cerraran el periódico y detuvieran a su director. La vida de Constantino Ruiz Carnero es el epicentro del libro Granada, 1936. Muerte de un periodista, del que es autor Francisco Vigueras, un granadino nacido hace 43 años cerca del Albaicín que se topó por primera vez con la estela de Constancio -así firmaba sus sueltos periodísticos- cuando en 1982 leía uno de los libros sobre Lorca de Ian Gibson. El hispanista irlandés prologa el libro de Vigueras, que partió de Gibson para dar con una fuente valiosísima. "No hay nada mejor para un periodista que un testigo directo de los hechos", dice en referencia a Jesús Fuster Ruiz, sobrino de Constantino. Un niño avispado que se iba con su tío al periódico, que lo despidió el 19 de julio de 1936 en la finca familiar a la que nunca volvería, que tiene recuerdos cristalinos de la conversación que el director del periódico mantuvo con García Lorca. "He tenido la suerte de que además de sobrino es documentalista. Él y su tía María Luisa, muerta en 1990, lucharon por restituir la memoria histórica de Constantino, cuando en la mayoría de las familias golpeadas por la represión de aquellos días hay muchos miedos y mucho silencio 62 años después". Constantino Ruiz Carnero nació en Torredelcampo, un pueblo de la provincia de Jaén. Su trayectoria periodística fue brillantísima y cultivó también la novela, el teatro y el periodismo urbano. Revolucionó la prensa de la ciudad poniendo en marcha dos ediciones, un nuevo diseño y una sección de comunicación con los lectores. "Y algo nuevo en el periodismo local, fue capaz de competir con los grandes diarios nacionales". No le faltaron las ofertas para irse a Madrid. Algunas no exentas de sorna despiadada. Fabián Vidal, paisano y colega, granadino que dirigía La Voz de Madrid, lo invita a probar en la capital y se mofa del interés de Constantino en 1916 por El Ideal Andaluz, la obra de Blas Infante a la que dedicará numerosos comentarios. "Don Blas Infante se ha forjado muchas ilusiones", le dice Vidal, "pero el ideal andaluz son los toros". Vigueras empezó a hurgar en la hemeroteca y se dio cuenta "de que estaba ante algo más que un gran periodista". Un descubrimiento que sin embargo le permitió "sentirme por primera vez orgulloso de ser periodista". En Granada se contabilizan 8.500 víctimas de la represión fascista en aquel verano sangriento. "Ya lo decía Lorca: en Granada se agita la peor burguesía de España".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de mayo de 1998

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