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EL JUICIO DEL 'CASO MAREY'.

Domínguez asegura que Aznar apoyaba el indulto y Amedo acusa a la "cúpula de Interior"

Los ex policías José Amedo y Michel Domínguez abrieron ayer el juicio por el secuestro de Segundo Marey con versiones enfrentadas. Amedo, con actitud prepotente, atribuyó la planificación de este delito de los GAL a la "cúpula de Interior", entonces encabezada por José Barrionuevo, y aseguró que el ministro llegó a transmitirle en 1987 su apoyo y el del presidente del Gobierno Felipe González. Domínguez dio la sorpresa. Acusó de coacciones al juez instructor, Baltasar Garzón, y reveló que el actual jefe del Gobierno, José María Aznar, entonces en la oposición, apoyó la promesa de Alvarez Cascos de indultar a ambos agentes si testimoniaban contra el Ejecutivo socialista.

El ex policía Michel Domínguez, procesado por el secuestro, en 1983, de Segundo Marey, manifestó ayer tarde en el Tribunal Supremo que tiene "constancia" de que en diciembre de 1994 se celebró una reunión en la que participaron su abogado, Jorge Manrique, el actual vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, y el director del diario El Mundo, Pedro J.Ramírez. "A mi abogado", dijo, "le dieron garantías de que cuando el PP llegara al poder se iba a arreglar nuestra situación a través de un indulto".Domínguez recordó que él mismo fue a ver después a Pedro J.Ramírez, y que esté le garantizó que exigiría el cumplimiento del compromiso y que "el jefe de la oposición", entonces José María Aznar, estaba "completamente de acuerdo" con esa promesa. Ramírez declaró anoche: "Esa versión no se ajusta a la verdad, por lo menos en lo que a mí se refiere".

La revelación de Domínguez se produjo al término de la sesión de la tarde, a preguntas del abogado Manuel Cobo del Rosal, defensor del ex secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera. En las preguntas precedentes, el letrado había interrogado al ex policía sobre las supuestas presiones a que le había sometido el juez instructor de la causa, Baltasar Garzón, para que inculpara en el secuestro de Segundo Marey a la antigua cúpula del Ministerio del Interior. Domínguez recordó que oyó comentar al fiscal Pedro Rubira ante Garzón que si no "terminaban con el Gobierno" socialista con sus declaraciones, "les iban a dar por el culo". En ese momento, según el ex inspector de policía, el magistrado ordenó al fiscal:" Calla, que le vas a asustar".

"Decisión política"

El juicio por la primera acción atribuida a los GAL se abrió sobre las 10, 45 de la mañana con un testimonio muy diferente, el del ex policía José Amedo Fouce.Éste reiteró hasta la saciedad que el secuestro, incluso en sus más nimios detalles, respondió a "una decisión política de la cúpula de Interior, conocida por los señores Vera y Barrionuevo". A medio metro de Amedo, el ex secretario de Estado escuchaba con su hieratismo habitual. A su lado, Barrionuevo reflejaba preocupación.Más que intentar librarse de una condena que previsiblemente no cumplirá, Amedo se empleó a fondo contra los antiguos jefes del ministerio. Tanto insistió en que cada episodio respondía a "una decisión política" acabó provocando la hilaridad de los asistentes, ya que terminó atribuyendo a "la cúpula de Interior" hasta que Domínguez hablara en francés al secuestrado para hacerle creer que seguía en Francia.

Amedo dijo que se ocupó de los preparativos del secuestro por encargo del entonces gobernador civil de Vizcaya Julián Sancristóbal, y sus jefes directos, Miguel Planchuelo y Francisco Álvarez, "cuando así se decide políticamente". Los mercenarios erraron el objetivo, que iba a ser el etarra Mikel Lujua y él advirtió de ello a Sancristóbal, pero éste ordenó seguir adelante. Marey fue liberado 10 días después, tras varias consultas de la "cúpula política".

Amedo incriminó a todos sus jefes en diciembre de 1994 pero en enero de 1997 aportó al Supremo una fotocopia de un manuscrito en el que denunciaba que el juez Garzón había tenido conocimiento de todos los hechos antes de irse a la política como número 2 de Felipe González. Ayer, el ex subcomisario regresó a su posición inicial y se negó incluso a reconocer el documento entregado al Supremo por su abogado.

El ex policía dejó estupefactos a todos al negarse a reconocer su propio manuscrito: "Es una fotocopia y aunque se parece a mi letra, no puedo garantizar que este documento sea mío". No convenció a nadie, pero no hubo forma de sacarle de ahí. Amedo se negó a responder al abogado de Herri Batasuna, Kepa Landa.

Domínguez, sin embargo, mantuvo sus declaraciones ante Garzón pero ratificó que fue presionado por éste. El ex policía precisó que no declaró voluntariamente: "El juez se reunía con nosotros, hablábamos y luego dictaba la declaración. Yo firmé sin leerlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de mayo de 1998

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