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UN HOMBRE DEL SIGLO

El Príncipe de Asturias de las Letras premia el «talante liberal» de Francisco Ayala

«La literatura ha entrado en la industria y eso ha creado confusión», afirma el escritor

El primero en llamar para darle la noticia y felicitarle fue el director de la Academia, Fernando Lázaro Carreter. Luego habló con «los más amigos» que también formaban parte del jurado. El escritor y académico de la Española Francisco Ayala (Granada, 1906), galardonado ayer con el Príncipe de Asturias de las Letras, se mostró sereno al conocer la noticia -«todos los premios son bienvenidos»-, pero el mundo de la literatura se volcó en el elogio. Lázaro Carreter, que había propuesto a Ayala, fue rotundo: «Entre las candidaturas había varios escritores con otros méritos, pero con tantos, ninguno».

Ayala, que fue finalista con José Saramago y Ana María Matute, pasa a ser el primer escritor español que tiene el Príncipe de Asturias de las Letras, el Nacional de las Letras y el Cervantes, que ganó en 1991. El jurado del Príncipe de Asturias de las Letras en su 18ª edición lo calificó como «una de las figuras intelectuales más ricas de nuestra actual literatura». En el acta del galardón se destaca la versatilidad del intelectual al cabo de 92 años de una vida lúcida y clarividente.El fallo subraya su condición de «escritor de vanguardia en la preguerra, sociólogo, profesor en muchas universidades americanas, memorialista, articulista, uno de los principales narradores del exilio, y maestro en el empleo de nuestra lengua». La resolución del jurado agrega que toda la obra de Ayala «se caracteriza por la lucidez, el talante liberal y la indagación en la condición humana, sin temor de llegar hasta el fondo del vaso ».

La invasión

Poco después de que el jurado hiciese pública la concesión, la casa madrileña de Ayala se llenaba de periodistas. Amable y educado, Ayala, de 92 años, no pudo evitar alguna mirada de reproche a los cámaras que filmaban, perdidos por la casa, las estanterías de libros o el perchero donde cuelga su abrigo y su boina negra. El escritor, que fue catedrático de Derecho Político y letrado de las Cortes antes de la guerra civil, por lo que tuvo que pasar 20 años de exilio forzoso, afirma que la vida cultural ha cambiado demasiado en los últimos años. «La literatura ha entrado en la industria y eso ha dado lugar a una confusión mucho mayor. Antes se sabía quién era quién y los puntos que cada cual calzaba, pero ahora no pasa nada, son fenómenos publicitarios», explicó.Hace años que este ensayista y escritor, colaborador de EL PAÍS, predijo el agotamiento de la novela: «El género novela ha cumplido una función social en el siglo XIX, de orientación y entretenimiento, y ahora ha sido sustituido por los culebrones . No digo que haya muerto, subsiste y subsistirá pero ya no es lo que ha sido».

Desde la Real Academia cree que poco se puede hacer para parar el declive de la lengua, y pasa el testigo a los medios de comunicación: «El número de lectores de los periódicos es mínimo comparado con el de las personas que ven la tele, y lo que se habla a través de los medios es lo que repercute en la gente».

De entre sus muchas profesiones (profesor, sociólogo, académico, escritor y articulista), Ayala se queda con la literatura. Es la que más satisfacciones le ha dado porque es «una cosa aislada e individual, que la gente lee y por la que además te dan premios, pero en las otras se dan más enfrentamientos». Entre la novela, el ensayo y la crítica literaria no se decanta por ninguna. «Son tres caminos que parten del mismo origen», comenta. En la extensa obra de Ayala, que arranca en 1925, destacan el desencanto y el sarcasmo.

El Premio Príncipe de Asturias de las Letras está dotado con cinco millones de pesetas y una escultura de Joan Miró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de mayo de 1998