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CARTAS AL DIRECTOR

Crónica de una arbitrariedad anunciada

Ante la noticia aparecida recientemente en el periódico de una próxima convocatoria restringida de facultativos especialistas en el Insalud, quiero denunciar la arbitrariedad que, a mi juicio, está a punto de cometerse.El firmante de esta carta, cuando quiso estabilidad en el empleo, concursó en la última convocatoria del Insalud y compitió con otros especialistas por las escasas plazas que se nos ofertaban, casi siempre en la periferia. Para lograr una plaza, tuve que superar en el examen la desventaja de los seis puntos que se otorgaban a los que ya tenían plaza en propiedad. Lo que, tanto a mí como a muchos otros, nos llevó a tomar posesión fue que, entre otras cosas, adquiríamos así los derechos a participar en concursos de traslado y mejorábamos nuestro currículo frente a concursos libres. Esto nos permitiría, en un futuro, acercarnos a nuestras familias e intereses o, simplemente, promocionarnos. Han pasado ya siete años y no hemos tenido más concursos libres, y sólo una diminuta oferta de traslado, por lo menos en mi especialidad, a plazas poco solicitadas.

Ahora por fin se anuncia una gran convocatoria, donde se ofertan esas tan ansiadas plazas. Pero con truco: se nos prohíbe presentarnos a los que tenemos plaza en propiedad. Por un lado, no se nos ofrecen plazas suficientes a traslado ni de suficiente calidad y, por otro, se nos prohíbe presentarnos a las que siempre hemos estado esperando. Con las reglas del juego existentes, me había diseñado un proyecto de carrera profesional. Pero de repente todo cambia, probablemente porque interesa a otros más poderosos.

Lo más escandaloso es que las bases están enfocadas a regalar las plazas a los interinos que las ocupan, olvidándose de los especialistas en paro y de los numerosos interinos con contratos basura. ¿Dónde están los sindicatos defendiendo a los más débiles? Necesitamos un proceso de selección justo, con tribunales objetivos y neutrales, ajenos a cada hospital. De test, por ser éstos más difíciles de manipular y de filtrar, similar al MIR. No aceptamos los argumentos de que la convocatoria es excepcional, después de esto, borrón y cuenta nueva. No se puede solucionar una irregularidad con otra aún mayor: no respetar el principio de igualdad de oportunidades. No se trata de un número anecdótico de plazas, sino de la mayor arbitrariedad y con las mejores plazas que nunca ha habido. Tampoco es válido el argumento de que, si la convocatoria fuera limpia, podrían trastocarse los equipos médicos ahora existentes, cuando la mayoría de nosotros se ha formado y ha estado integrado en esos grandes hospitales.

Deseamos que salga esa convocatoria tan numerosa anunciada, pero nos gustaría que se respetara nuestro derecho a trasladarnos. Si no, por lo menos el derecho a concursar por primera vez por esas plazas tanto tiempo ocultas y que la convocatoria sea de verdad libre. De no ser así, aunque todavía nos quedan los tribunales, por lo menos servirá para que conozcamos la catadura moral de los que la han alumbrado.- Especialista en Medicina Interna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de mayo de 1998