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Las universidades catalanas aumentan los títulos, pero reducen por primera vez las plazas

Las universidades catalanas empiezan a adaptarse a la llegada a las aulas de la generación del descenso demográfico, que en términos de demanda ya se produjo el curso pasado. Aunque en números absolutos todavía se registra un pequeño aumento, debido a la incorporación de algunos nuevos estudios y a la homologación de otros que ya existían, la oferta de plazas de preinscripción ya existentes para el curso 1998-99 ha disminuido en 711. A lo largo de la última década, cada año se incrementaba la oferta universitaria entre 2.000 y 3.000 plazas.

El punto de inflexión que se produce ahora se acentuará en el futuro. Las universidades catalanas, sin contar la Universitat Oberta, cuyo crecimiento es asombroso -3.300 nuevas plazas-, ofrecen este año un total de 41.634 plazas de pre-inscripción. El curso pasado, la oferta fue de 41.301, pero en términos reales habría que descontar lo que aportan los estudios de Turismo y Relaciones Públicas, que se incorporan ahora a las enseñanzas universitarias y que ya existían como tales, aunque fuera del sistema, el año pasado. Por el contrario, se produce un considerable incremento en el número de plazas de segundo ciclo, que pasan de 3.915 a 4.355. Entre las nuevas titulaciones figuran los polémicos estudios de Biología de la Pompeu Fabra, que han sido contestados rápidamente con la creación de un título propio de primer ciclo de Biotecnología en la Universidad Autónoma (UAB). Se incorporan también algunos de los estudios previstos y comprometidos en la programación anterior, como los de segundo ciclo de Documentación y Comunicación Audiovisual de la Universidad de Barcelona (UB) y los de Automática y Electrónica de la Rovira i Virgili (URV), también de segundo ciclo. Además, se homologan como ciclo universitario los estudios superiores de Turismo y Relaciones Públicas. El Comisionado para Universidades de la Generalitat ha empezado a aplicar los criterios de revisión y actualización de la programación universitaria que aprobó el Consejo Interuniversitario (CIC) el pasado mes de febrero. Se trata de reducir la oferta de plazas en función de la variación de la demanda y redistribuir, concentrar o modificar las titulaciones con escasa o muy baja demanda. El proceso se ha realizado por medio de la contención del número de plazas del primer ciclo y la diversificación de la oferta del segundo, incluso aumentando estas últimas cuando se ha creído necesario. También se ha reducido bastante el número de plazas concedidas a centros adscritos a las universidades en aquellos estudios cuya demanda se ha mostrado decreciente. Una solución transitoria para estos estudios, que en los últimos años no llenaban el cupo, ha sido la ampliación del número de plazas de distrito compartido, es decir, aquellas a las que tienen acceso estudiantes de fuera de la comunidad autónoma, que por regla general son el 5% y que ahora se aumentan hasta el 10% para compensar la menor demanda. En realidad es un paso previo para reducirlas en el futuro. Los casos más notorios de falta de demanda son los de Traducción e Interpretación de la UAB y los de Derecho de la Universidad de Lleida. El comisionado ha realizado un seguimiento del flujo de alumnos en los últimos años y ha estudiado caso por caso. Los estudios de Derecho son los más sintomáticos, ya que eran los que mayor demanda tenían hace años y son los que ahora más han descendido. El número de peticiones para estudiar esta carrera en primera opción ha pasado de 2.862 a 2.400. El comisionado se plantea ahora estudiar el sistema de becas y de créditos para estudiantes, cuya transferencia espera obtener del Gobierno central en breve.

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