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EE UU y Japón acuerdan abrir más los mercados financieros y de comunicaciones

Estados Unidos y Japón alcanzaron ayer, en una reunión previa a la cumbre del G-8 que se celebra en Birmingham (Reino Unido), nuevos acuerdos para liberalizar más los mercados de las telecomunicaciones, la construcción, los servicios financieros, los productos farmacéuticos y el material médico. El primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, dijo, tras entrevistarse con el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, que "la superación de la crisis asiática pasa por la apertura de los mercados, pero no sólo los de Japón, sino también los de EE UU".

Los gobiernos de Estados Unidos y Japón siguen limando sus diferencias económicas. Ayer alcanzaron un acuerdo que supone liberalizar más mercados estratégicos para ambos como las telecomunicaciones, las finanzas, la construcción o el sector farmacéutico.En el ámbito de las telecomunicaciones, Japón ha aceptado una reducción de las tarifas para las compañías extranjeras que conectan con abonados nipones y ha decidido duplicar el número de canales por satélite procedentes de EEUU.

El Gobierno asiático se ha comprometido a acelerar la aprobación de la entrada en su mercado de nuevos productos farmacéuticos y de material médico, por valor de 60.000 millones de dólares, unos nueve billones de pesetas.

Transacciones por Internet

Otro de los aspectos significativos del acuerdo es que Japón ha aceptado abrir más su mercado de opciones financieras. Por último, también se ha comprometido a suspender una ley que regulaba las actividades de los grandes almacenes, a que las empresas niponas cumplan las leyes antimonopolio y a no gravar con impuestos las transacciones puramente electrónicas a través de Internet.Para los estadounidenses, el acuerdo representa una "prueba" de la voluntad del Gobierno de Hashimoto de desregular la economía nipona. "El pueblo americano debe sentirse satisfecho respecto a nuestra relación comercial con Japón", señaló Clinton. El presidente de EEUU "celebró" así el progreso logrado ayer, posible, dijo, gracias al "esfuerzo" japonés. Por su parte, el primer ministro Hashimoto también alabó el pacto alcanzado, aunque aprovechó la ocasión para recordar a Clinton que la solucion de la crisis asiática sólo se podrá conseguir si ambos gobiernos mantienen sus mercados "lo más abiertos posibles". "Éste es un diálogo bidireccional", señaló.

Al mismo tiempo, Clinton mostró su satisfacción respecto al reciente plan para estimular la economía japonesa -el paquete de 125.000 millones de dólares, unos 18,7 billones de pesetas en recortes fiscales e inversión aprobado el mes pasado- , pero advirtió que este estímulo fiscal debe combinarse con medidas liberalizadoras y un mayor compromiso de los diversos agentes económicos, en concreto del sector bancario.

Por otra parte, los jefes de Gobierno y Estado del Grupo G-8 -los principales países industrializados más Rusia- centraron su atención en las repercusiones mundiales de la crisis asiática. El futuro se orienta, señaló el presidente francés, Jacques Chirac, hacia al establecimiento de una "nueva arquitectura internacional, basada en la transparencia, con los suficientes controles, que evite la repetición de los graves problemas presentes". Chirac defendió también la convocatoria anual de unas "reuniones de seguimiento" de la economía internacional, al más alto nivel gubernamental, así como la conversión del comité interino del Fondo Monetario Internacional (FMI) en un ente permanente con carácter más ejecutivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de mayo de 1998

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