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Los farmacéuticos denuncian a una clínica que expende Viagra en Madrid

Aún no está autorizado, y un médico no puede vender fármacos

El Colegio de Farmacéuticos de Madrid denunció ayer ante la Dirección General de Farmacia y la Dirección Regional de Salud Pública a una clínica madrileña por supuesta venta de Viagra, una píldora contra la impotencia que aún no ha sido autorizada en España. El Colegio también denunció que el médico Daniel Leibowich, responsable de la clínica, expende este medicamento a algunos de sus pacientes, una práctica ilegal ya que sólo las farmacias están autorizadas para la venta de estos productos.

Los representantes de los farmacéuticos madrileños se enteraron de las prácticas de esta clínica, situada en el número 46 de la calle de Modesto Lafuente, en Madrid, después de que Radio España destapara cómo el doctor Daniel Leibowich proporcionaba a algunos clientes Viagra.La clínica se anunciaba en algunos periódicos bajo este reclamo: «Píldora anti impotencia. Médico sexólogo especializado en USA». El anuncio incluía un número de teléfono.

Un redactor de EL PAÍS llamó ayer a la clínica. Una telefonista atendió la llamada: «Sí, claro que tenemos Viagra; pero antes de dársela debe pasarse por aquí para hacerse la consulta». El precio de las visita es de 5.000 pesetas. Según sea el diagnóstico, Daniel Leibowich aplica un tratamiento. Y Viagra forma parte de él en algunos casos.

Según el médico, Viagra sólo actúa si en el cuerpo del paciente hay cierta cantidad de ácido nítrico. «Si no hay ácido, la píldora no vale», explicó a Radio España.

Leibowich -cuyo teléfono móvil se hallaba desconectado ayer, y que no pudo atender las llamadas de EL PAÍS en horas de consulta- es de nacionalidad argentina y está colegiado en Madrid. Hace algunos días viajó a EE UU, donde adquirió las píldoras. «En Uruguay y Montecarlo se ha detectado Viagra falsificada, pero la mía es buena, me la vendieron en unos laboratorios en Nueva York», señaló el médico. «Todo el material que tengo es de 100 miligramos. Si quiere una, dos o tres pastillas se las doy, no hay problema», admitió Leibowich durante la conversación con un redactor de Radio España que se hizo pasar por paciente.

Cada frasco de Viagra, que contiene 30 pastillas, cuesta en las farmacias andorranas, donde sí está permitida su venta, entre 68.000 y 87.000 pesetas. El médico no quiso revelar el precio del producto pero indicó que es «muy accesible». «Por el dinero no se preocupe, no sé cuánto puede costar pero el dinero es lo de menos. Si las quiere, nos vemos y yo se las vendo», añadió.

«Estamos hablando de un producto que no está autorizado en nuestro país, por lo que entendemos que estamos ante un caso de tráfico ilegal de medicamentos», señalaron ayer fuentes del Colegio de Farmacéuticos. No se trata de la única irregularidad denunciada. Los farmacéuticos madrileños entienden que el doctor Leibowich expende directamente estos medicamentos a sus pacientes. «No es una persona autorizada para vender medicamentos, en este sentido la ley es muy clara y sólo las farmacias pueden hacerlo», señalaron.

Infracción muy grave

La Ley del Medicamento, aprobada en 1990, considera infracciones graves «la elaboración, fabricación, exportación y distribución de medicamentos por personas físicas o jurídicas que no cuenten con la preceptiva autorización». La misma ley recoge también como falta grave «dispensar medicamentos en establecimientos distintos a los autorizados».El Colegio de Farmacéuticos considera que en este caso «este médico ha cometido una infracción muy grave». Según la ley, «la importación, exportación, distribución, comerialización, prescripción y dispensación de productos o preparados que se presentasen como medicamentos sin estar legalmente reconocidos» entraría en esta categoría. Este tipo de infracciones está sancionado con una multa que va de 2,5 millones a 35 millones de pesetas -en grado mínimo- hasta más de 100 millones.

Viagra ha arrasado en EE UU desde que salió a la venta hace casi un mes. La píldora, con forma de rombo y de tono azulado, garantiza la erección en el 80% de los casos si el origen de la disfunción es psicológico; y en el 60% de los provocados por cuestiones físicas. Para conseguir los tan deseados efectos, basta con tomar la pastilla una hora antes del acto sexual. En octubre comenzará a administrarse de forma experimental en varios hospitales españoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de mayo de 1998